Rutas Arqueológicas de Ibiza (Eivissa) | Segunda Parte
✍ BLOG | ▦ AGENDA » | ✹ GUÍA » |
RUTAS ARQUEOLÓGICAS de IBIZA (EIVISSA): Segunda Parte: Ibiza romana, medieval e islámica

Dalt Vila (Ibiza - Eivissa), Acueducto de s’Argamassa (Santa Eulalia), Cueva de ses Fontanelles (San Antonio), Cueva de Es Culleram (San Juan).
Ibiza Patrimonio de la Humanidad | Eivissa Patrimoni de la Humanitat | Ibiza World Heritage Site

▪ Rutas Arqueológicas de Ibiza (I)
▪ Rutas Patrimoniales en Ibiza
▪ Necrópolis y Yacimientos en Ibiza
▪ Cultura de Ibiza
La primera parte abordó tres puntos clave: la necrópolis de Es Puig des Molins, el asentamiento fenicio de Sa Caleta y el enclave rural de Ses Païsses de Cala d’Hort. Estos espacios permiten explorar la trayectoria histórica de Ibiza desde la llegada de los fenicios en el siglo VIII a.C. hasta la integración romana en el siglo I d.C., mediante restos funerarios, viviendas, elementos rituales y sistemas productivos.
Esta segunda parte examina los restos que evidencian la evolución de Ibiza entre la romanización, la Edad Media y la etapa islámica. Este intervalo, que va del siglo I d.C. al XIII, muestra cómo la isla se consolidó como un punto estratégico en el Mediterráneo, codiciado por distintos imperios y culturas que dejaron una profunda impronta en su arquitectura, planificación urbana, ingeniería hidráulica y patrimonio material.
Se incluyen espacios como Dalt Vila
La tercera parte se centrará en los testimonios arquitectónicos que definieron la Ibiza rural y defensiva entre la Edad Media y la época moderna. Desde el siglo XIV hasta el XVIII, la isla desarrolló una red de infraestructuras estratégicas para hacer frente a las amenazas externas y garantizar la cohesión territorial. El Puente de Arabí, las torres costeras y los templos fortificados rurales revelan cómo la arquitectura se adaptó a las necesidades de movilidad, vigilancia y protección colectiva.

DALT VILA
El recinto amurallado de Dalt Vila constituye el núcleo histórico de la ciudad de Ibiza y uno de los conjuntos patrimoniales más documentados de las Islas Baleares. Su configuración actual responde a una superposición de fases constructivas que abarcan desde la época fenicia hasta el siglo XVI, cuando se erigió la muralla renacentista bajo mandato de la Corona española. Sin embargo, en su interior y subsuelo se han identificado estructuras que corresponden a periodos anteriores, incluyendo la ocupación romana, la etapa islámica y la Edad Media.
La ciudad fue fundada por los fenicios en el siglo VII a.C., quienes abandonaron el asentamiento costero de Sa Caleta para establecerse en una elevación más estratégica: el Puig de Vila. Desde entonces, el lugar ha mantenido su función como centro administrativo, religioso y defensivo. Durante la época romana, la ciudad pasó a llamarse Ebusus y se integró como municipio dentro del sistema provincial del Imperio. Aunque los restos romanos visibles son escasos, se han hallado estatuas, cerámica y estructuras domésticas que confirman su ocupación.
La muralla actual, construida entre 1555 y 1585, fue diseñada por los ingenieros Giovani Battista Calvi y Jacobo Paleazzo Fratín como parte de un plan de modernización de las defensas costeras del Mediterráneo. El trazado incluye siete baluartes: Sant Jordi, Sant Jaume, Sant Pere, Sant Joan, Santa Tecla, Sant Bernat y Santa Llúcia. Esta fortificación sustituyó las cercas medievales y se adaptó a las técnicas militares italianas de la época, con muros ataluzados y cortinas defensivas.
Dentro del recinto, se encuentran varios espacios que permiten estudiar las diferentes etapas históricas:
- El Museu Arqueològic d’Eivissa i Formentera, ubicado en la plaza de la Catedral, conserva piezas procedentes de excavaciones realizadas en Dalt Vila y otros puntos de la isla. Entre ellas destacan estatuas romanas del siglo II d.C., cerámica islámica decorada, monedas medievales y elementos arquitectónicos reutilizados en construcciones posteriores. El museo ofrece una visión cronológica desde la Edad del Bronce hasta la época moderna.
- El Centro de Interpretación Madina Yabisa, situado en la calle Mayor, está dedicado a la etapa islámica de la ciudad, cuando Ibiza formaba parte de al-Andalus. Mediante recursos audiovisuales y paneles explicativos, se reconstruye la evolución urbana entre los siglos X y XIII. En su interior se conserva un tramo original de la muralla medieval, heredera de la fortificación andalusí. Este centro permite comprender la organización territorial, las técnicas constructivas y el sistema defensivo de la ciudad islámica.
- Las excavaciones arqueológicas realizadas en diferentes puntos del recinto han revelado restos de viviendas romanas con pavimentos de opus signinum, cisternas púnicas reutilizadas, estructuras defensivas islámicas como torres de flanqueo y elementos medievales como aspilleras, muros perimetrales y sistemas de canalización. En la calle de Santa Maria, por ejemplo, se pueden observar los fondos de casas púnicas y pozos de enterramiento fenicios, lo que confirma la continuidad de ocupación desde el siglo VII a.C.
El acceso principal al recinto se realiza por el Portal de Ses Taules
Dalt Vila fue inscrita en 1999 como Patrimonio Mundial por la UNESCO, dentro del conjunto “Ibiza, biodiversidad y cultura”, en reconocimiento a su valor histórico, arquitectónico y arqueológico. El espacio ocupado por el recinto amurallado supera los 70.000 metros cuadrados y constituye un testimonio directo de la evolución urbana de Ibiza a lo largo de más de dos milenios.

S'ARGAMASSA
El enclave arqueológico de s’Argamassa se encuentra en el municipio de Santa Eulària des Riu, entre cala Pada y cala Martina, en la zona conocida como Vénda d’Arabí. Se trata de un conjunto de estructuras romanas que incluye un acueducto, una instalación industrial vinculada a la acuicultura y un asentamiento marítimo-rural. El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento en 1999 por el Consell Insular d’Eivissa i Formentera.
El elemento más visible del yacimiento es el acueducto, una construcción de aproximadamente 425 metros de longitud que discurre en dirección noroeste-sureste. Está formado por un muro rectilíneo construido con piedras poco retocadas y mortero de cal y arena gruesa (opus caementicium), muy consolidado por el paso del agua. En la parte superior del muro se conserva, en algunos tramos, la canalización que transportaba el agua, con una anchura media de 20 cm y una profundidad de 30 cm. En ciertos puntos se observan dos niveles superpuestos de conducción, lo que indica que hubo modificaciones o reparaciones durante su uso.
El extremo sur del acueducto, próximo al mar, alcanza una altura de 2,8 metros, mientras que el extremo noroeste desciende progresivamente hasta los 0,3 metros. Cerca del litoral se han documentado dos bifurcaciones: una hacia el este, parcialmente excavada y muy deteriorada, y otra hacia el oeste, oculta por vegetación y edificaciones modernas. Se cree que estas ramificaciones llevaban agua a cisternas o depósitos auxiliares, aunque no se han localizado con precisión.
La función principal del acueducto era abastecer una piscifactoría romana situada junto al mar. Esta instalación industrial estaba compuesta por compartimentos comunicados, posiblemente utilizados para la cría de peces en piscinas naturales de poca profundidad. La zona costera entre s’Argamassa y sa Trenca presenta condiciones favorables para este tipo de actividad, con fondos marinos planos y protegidos por islotes como el de Santa Eulària.
Algunos investigadores han planteado que el nombre “ses Cambres”, asociado a una zona cercana, podría referirse a estas cámaras de cría. Aunque el topónimo ha sido trasladado con el tiempo, su origen podría estar vinculado a las estructuras romanas de s’Argamassa. Esta hipótesis se basa en estudios lingüísticos y en la distribución de restos materiales en la costa.
Durante mucho tiempo, se pensó que el acueducto era una acequia construida en el siglo XIX para desaguar las minas de galena argentífera de s’Argentera, situadas cerca de Sant Carles de Peralta. Sin embargo, investigaciones arqueológicas han demostrado que se trata de una obra romana, posiblemente construida en el siglo I d.C., y que formaba parte de un sistema de producción alimentaria organizado.
El yacimiento se encuentra parcialmente integrado en el entorno urbano, con tramos visibles junto a hoteles y zonas ajardinadas. Aunque la erosión marina ha destruido parte de la estructura, aún se conservan elementos suficientes para su estudio. El acueducto marca desde hace siglos la división entre las parroquias de Sant Carles y Santa Eulària, lo que indica su relevancia territorial incluso después de su abandono.
Actualmente, el acceso al yacimiento es libre y se puede recorrer a pie siguiendo senderos señalizados. No existe un centro de interpretación específico en el lugar, pero el Museu Arqueològic d’Eivissa i Formentera conserva piezas procedentes de s’Argamassa, incluyendo fragmentos cerámicos, herramientas y elementos constructivos. El conjunto forma parte del patrimonio histórico de Ibiza y es objeto de estudios arqueológicos periódicos.

CUEVA de SES FONTANELLES
La cueva de ses Fontanelles, también conocida como Sa Cova des Vi, se encuentra en el municipio de Sant Antoni de Portmany, en la costa occidental de Ibiza. Está situada en un abrigo rocoso a los pies del Cap Nonó, una formación montañosa de gran verticalidad que domina el paisaje de poniente. El enclave se localiza a unos 50 metros sobre el nivel del mar, en una zona de acantilados escarpados que ofrecen vistas panorámicas sobre la bahía de Sant Antoni, Cala Salada y los islotes cercanos.
El interés arqueológico de esta cueva radica en que alberga las únicas pinturas rupestres documentadas en las Islas Pitiusas. Fueron descubiertas en 1917 por el prehistoriador francés Henri Breuil, quien realizó un croquis de los motivos visibles en el techo del abrigo. Entre las figuras identificadas se encuentran dos embarcaciones, una de ellas con la popa cuadrada, lo que ha llevado a algunos investigadores a vincularlas con la navegación púnica. Las pinturas están realizadas en pigmento negro, aunque gran parte del color original se ha perdido por la acción del tiempo y la formación de velos calcíticos sobre la roca.
La datación de las pinturas ha sido objeto de debate. Inicialmente se atribuyeron a la Edad del Bronce, en torno al año 1000 a.C., pero estudios posteriores han propuesto una cronología más reciente, posiblemente de época púnica (siglos V–II a.C.), debido a la presencia de una torre púnica en lo alto del Cap Nonó y a la temática marítima de los dibujos. En cualquier caso, no se han encontrado evidencias directas de ocupación romana, medieval o islámica en el interior de la cueva, aunque su uso como espacio de almacenamiento en época posterior está documentado.
Durante siglos, la cueva fue utilizada por los habitantes locales como lagar natural, aprovechando la frescura de sus paredes para conservar el vino en condiciones estables. De ahí proviene su nombre popular, “Cova des Vi”. Esta función doméstica se mantuvo hasta bien entrado el siglo XX, cuando el lugar comenzó a ser valorado por su interés arqueológico. En los años sesenta, la construcción de una carretera cercana provocó la dinamitación parcial del abrigo, lo que afectó gravemente a su estado de conservación. Desde entonces, las pinturas han ido deteriorándose hasta volverse prácticamente imperceptibles.
Para proteger el enclave, el Consell Insular d’Eivissa i Formentera instaló una verja metálica en la entrada y colocó una reproducción de los dibujos in situ. Sin embargo, esta reproducción fue retirada años después y actualmente no existe señalización específica ni paneles informativos en el lugar. La cueva permanece vallada, pero es accesible visualmente desde el exterior. El entorno natural que la rodea ha convertido el lugar en un punto de interés para senderistas y escaladores, que han abierto rutas en las paredes verticales del Cap Nonó.
El acceso a ses Fontanelles se realiza desde la carretera de Cala Salada. En la última curva antes de llegar a la playa, se toma un camino de tierra que asciende por el monte. Tras pasar dos viviendas, se sigue por una bifurcación a la derecha y luego por otra a la izquierda, hasta alcanzar el acantilado. Desde allí, se continúa a pie por un sendero durante unos 500 metros. El trayecto total desde Cala Salada puede durar aproximadamente una hora, y se recomienda realizarlo con calzado adecuado y preferiblemente en compañía.
A pesar de su deterioro, la cueva de ses Fontanelles sigue siendo objeto de estudio por parte de arqueólogos y prehistoriadores. Su valor reside no solo en las pinturas, sino en su singularidad dentro del contexto balear. No se han documentado otras muestras de arte rupestre en Ibiza o Formentera, lo que convierte este enclave en una referencia obligada para comprender las expresiones simbólicas de las comunidades antiguas en el archipiélago.

CUEVA de ES CULLERAM
La cueva de Es Culleram, situada en el municipio de Sant Joan de Labritja, en el norte de Ibiza, constituye uno de los enclaves arqueológicos más estudiados de las Islas Pitiusas. Se encuentra a unos 150 metros sobre el nivel del mar, en una zona montañosa y boscosa próxima a la cala de Sant Vicent, dentro de la finca de Can Quintals. Su localización en un entorno escarpado y de difícil acceso refuerza su carácter como espacio ritual apartado del ámbito doméstico.
El yacimiento fue descubierto en 1907, cuando campesinos de la zona informaron a la Sociedad Arqueológica Ebusitana sobre la aparición de figuras cerámicas en el interior de una cueva. Ese mismo año se organizó una campaña de excavación que reveló la existencia de un santuario púnico dedicado a la diosa Tanit, principal divinidad cartaginesa vinculada a la fertilidad, la protección y la guerra. Se recuperaron más de 600 esculturas de terracota completas y más de 1.000 fragmentos de otras, además de objetos rituales como placas votivas, recipientes cerámicos, restos animales y elementos arquitectónicos.
La cueva presenta una organización interna dividida en tres zonas, según los estudios del arqueólogo Benjamí Costa:
- La primera zona, situada en el exterior, era un patio abierto con un altar donde se realizaban sacrificios. Se han documentado restos de una cisterna púnica y estructuras que servían para la preparación de las ofrendas. Los animales eran sacrificados y sus partes no comestibles —como vísceras, sangre y huesos— se quemaban como parte del ritual. El resto se consumía en el lugar por los sacerdotes y los oferentes.
- La segunda zona, en el interior de la cueva, albergaba la imagen de la diosa. Se cree que Tanit estaba representada por una estalagmita natural, posiblemente decorada o sacralizada. Esta forma de culto, vinculada a elementos geológicos, tiene paralelos en otros santuarios cartagineses como el de Cartago, donde Tanit aparece representada por columnas o formaciones rocosas.
- La tercera zona, más profunda, servía como depósito de cenizas, huesos y estatuillas quemadas. Estos restos sagrados se acumulaban como parte del proceso ritual. La presencia de múltiples capas de ceniza y fragmentos cerámicos ha permitido estudiar la evolución del culto entre los siglos V y II a.C.
Además de su función religiosa, la cueva fue utilizada como refugio doméstico en época prehistórica, como lo demuestran restos de la Edad del Bronce hallados en niveles inferiores. Sin embargo, no se han documentado reutilizaciones significativas en época romana, medieval o islámica, lo que indica que su uso como santuario cesó con la desaparición del culto púnico.
Entre los hallazgos más relevantes se encuentra una placa de bronce con inscripciones púnicas en ambas caras. En una de ellas se menciona a Resef-Melkart, y en la otra a Tanit y Gad, lo que confirma la coexistencia de cultos en el mismo espacio. Esta pieza se conserva actualmente en el Museo Arqueológico Provincial de Alicante. Las esculturas de Tanit, por su parte, se exhiben en el Museu Monogràfic Puig des Molins, en Ibiza.
El santuario fue declarado Bien de Interés Cultural por la Comunidad Autónoma de Illes Balears y desde 1997 es propiedad del Consell Insular d’Eivissa. El acceso está regulado y se permite la visita durante la temporada estival, con horarios establecidos y señalización interpretativa. El camino de descenso ofrece vistas sobre la isla de Tagomago y el canal de sa Cala, lo que refuerza la conexión simbólica entre el paisaje y el ritual.
La cueva de Es Culleram representa el único santuario púnico excavado en Ibiza y uno de los pocos documentados en el ámbito insular mediterráneo. Su estudio ha permitido comprender las prácticas religiosas cartaginesas, la organización sacerdotal, la iconografía de Tanit y la relación entre el culto y el territorio. A pesar de su deterioro parcial, el enclave sigue siendo objeto de investigaciones arqueológicas y forma parte del itinerario cultural de la isla.

La segunda parte de esta ruta arqueológica por Ibiza permite recorrer enclaves que documentan la transformación de la isla entre la romanización, la etapa medieval y la época islámica. A través de estructuras hidráulicas, santuarios y espacios de culto, se traza un itinerario que refleja cómo las comunidades que habitaron la isla entre los siglos I y XIII adaptaron el territorio a sus necesidades sociales, económicas y religiosas.
Cada enclave ha sido seleccionado por su valor arqueológico comprobado, por la existencia de estudios académicos contrastados y por su integración en el paisaje insular. Desde el acueducto de s’Argamassa hasta la cueva de Es Culleram, el recorrido muestra la continuidad y transformación de usos en espacios naturales y construidos.
La documentación arqueológica, los inventarios patrimoniales y los estudios técnicos realizados por instituciones como el Consell Insular d’Eivissa, el Museu Arqueològic d’Eivissa i Formentera y universidades especializadas han permitido reconstruir con precisión la evolución de estos espacios. La inclusión de centros de interpretación como el Madina Yabisa y el museo de Dalt Vila facilita la comprensión del contexto histórico.
Esta segunda parte no solo aporta información sobre los vestigios materiales, sino que también plantea una lectura territorial: cómo se organizaban los caminos, los núcleos rurales y los espacios de culto en una isla que, pese a su tamaño, mantuvo una posición estratégica en el Mediterráneo. La articulación entre costa e interior, entre lo urbano y lo agrícola

RUTES PATRIMONIALS a EIVISSA (Ibiza)
Eivissa conserva un llegat històric de milers d’anys, visible en nombrosos jaciments arqueològics escampats per tot el territori. Aquest conjunt patrimonial permet aprofundir en els modes de vida, les pràctiques espirituals i els canvis socials des de l’arribada dels fenicis al segle VIII aC fins a l’edat mitjana. Aquesta col·lecció de publicacions proposa un recorregut arqueològic per l’illa, amb la voluntat d’oferir una mirada completa i documentada als principals punts d’interès històric.
La primera part va abordar tres punts clau: la necròpolis d’Es Puig des Molins, l’assentament fenici de Sa Caleta i l’enclavament rural de Ses Païsses de Cala d’Hort. Aquests espais permeten explorar la trajectòria històrica d’Eivissa des de l’arribada dels fenicis al segle VIII aC fins a la integració romana al segle I dC, mitjançant restes funeràries, habitatges, elements rituals i sistemes productius.
Aquesta segona part examina les restes que evidencien l’evolució d’Eivissa entre la romanització, l’edat mitjana i l’etapa islàmica. Aquest interval, que va del segle I dC al XIII, mostra com l’illa es va consolidar com un punt estratègic a la Mediterrània, cobejat per diversos imperis i cultures que van deixar una empremta profunda en la seva arquitectura, planificació urbana, enginyeria hidràulica i patrimoni material.
S’hi inclouen espais com Dalt Vila
La tercera part se centrarà en els testimonis arquitectònics que van definir l’Eivissa rural i defensiva entre l’edat mitjana i l’època moderna. Des del segle XIV fins al XVIII, l’illa va desenvolupar una xarxa d’infraestructures estratègiques per fer front a les amenaces externes i garantir la cohesió territorial. El Pont d’Arabí, les torres costaneres i els temples rurals fortificats revelen com l’arquitectura es va adaptar a les necessitats de mobilitat, vigilància i protecció col·lectiva.

HERITAGE ROUTES IN IBIZA (Eivissa)
Ibiza preserves a millennia-old historical legacy, reflected in numerous archaeological sites scattered across the island. This heritage offers valuable insight into lifestyles, beliefs, and social changes from the arrival of the Phoenicians in the 8th century BCE to the medieval period. This series of publications proposes an archaeological journey through Ibiza, aiming to provide a comprehensive and well-documented overview of its most significant historical landmarks.
The first part addressed three key sites: the necropolis of Es Puig des Molins, the Phoenician settlement of Sa Caleta, and the rural enclave of Ses Païsses de Cala d’Hort. These locations offer insight into the historical trajectory of Ibiza from the arrival of the Phoenicians in the 8th century BCE to Roman integration in the 1st century CE, through funerary remains, dwellings, ritual objects, and production systems.
This second part explores the remains that reflect Ibiza’s transformation between Romanization, the Middle Ages, and the Islamic period. This span, from the 1st to the 13th century CE, reveals how the island became a strategic Mediterranean hub, coveted by empires and cultures that left a lasting mark on its architecture, urban planning, hydraulic engineering, and material heritage.
It includes sites such as Dalt Vila
The third part will focus on architectural evidence that shaped rural and defensive Ibiza between the Middle Ages and the modern era. From the 14th to the 18th century, the island developed a network of strategic infrastructures to counter external threats and ensure territorial cohesion. The Puente de Arabí, coastal towers, and fortified rural temples demonstrate how architecture adapted to the needs of mobility, surveillance, and collective protection.
IMÁGENES:
IA de Voy@ibiza | Modif. BalearesAntigua
(…)

☛ Vuelos Baratos / Cheap Flights
☛ Hoteles / Hotels
☛ Alquiler de Coches / Car Rental
☛ Ofertas de Actividades
