Barrio de La Marina (Ibiza)

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Dalt Vila | Sa Penya | LA MARINA


La Marina (sa Marina) es el nombre que recibe la parte marítima del núcleo histórico de la ciudad de Ibiza, que con el tiempo se convirtió en uno de los barrios más populares de la capital ibicenca y un claro ejemplo de barrio marinero y comercial de las ciudades mediterráneas litorales. Conjuntamente con los barrios de Dalt Vila y sa Penya conforma el núcleo histórico de Ibiza.

Se trata de un espacio urbano que se encuentra en la parte sur de la bahía de Ibiza y a los pies de la vertiente norte del Puig de Vila. Su extensión es de 0,5 km2 y limita, al sur, con Dalt Vila; al este, con sa Penya y el mar; al norte, con las aguas internas del puerto de Ibiza y, al oeste, con el ensanche de la Marina, es decir, el espacio inmediatamente alrededor del paseo de Vara de Rey. Respecto de sus límites, y más concretamente, se puede decir que lo que separa la Marina de Dalt Vila es un considerable desnivel, dado que la Marina se expande en la falda septentrional del Puig de Vila (81 m), casi a nivel de mar, aunque modificaciones urbanísticas hayan hecho cambiar la relación de altura previa entre tierra y mar. Así, en concreto, las murallas renacentistas son el desnivel que delimita la Marina de Dalt Vila; también existe un cambio de rasante en los límites entre la Marina y sa Penya, dado que se entiende que la Pescadería y la calle de Manuel Sorá forman parte del primer barrio y las calles inmediatamente superiores, de sa Penya; finalmente, hay que destacar que el otro aspecto que delimita la Marina respecto de sa Penya es la calle de la Virgen, perteneciente al segundo, y que se encuentra más alto que las calles inmediatas a la Marina, casi a nivel de agua. Lo que separa el barrio de la Marina del ensanche del mismo nombre es la calle del Conde de Rosselló, levantada sobre los cimientos de la segunda empalizada que hacía de límite entre la antigua ciudad y el campo próximo.

La evolución histórica del barrio permite hablar de dos sectores del núcleo. El primero, iniciado el siglo XIV, es el más extenso y el más cercano a sa Penya y en la iglesia de Sant Elm. Por el contrario, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, apareció el sector conocido popularmente como el Poble Nou de sa Marina, reducida extensión cercana al paseo de Vara de Rey y en la ciudad que se desarrolló a partir de principios del siglo XX. Desde la fundación de la ciudad de Ibiza (final del siglo VII aC) hasta el siglo XIV, el descrito espacio de la Marina fue la base de la zona portuaria del núcleo fundado por los púnicos y entre este espacio y la zona intramuros (la única poblada entonces) debía haber un vacío territorial, dada la distancia entre ambos.

La Marina fue el primer barrio extramuros de la ciudad de Ibiza. Su embrión fue Astillero, situada alrededor del monumento a los corsarios, donde había instalado un astillero de la construcción naviera entonces. El establecimiento de viviendas para sus trabajadores y los marineros y sus familias llevó a la construcción de la iglesia de Sant Elm (capilla del gremio de marineros, inicialmente). Para estas personas, el hecho de tener que residir en el recinto amurallado medieval de Dalt Vila significaba un obstáculo para su oficio. Conviene recordar que la orilla del mar llegaba hasta la plaza del Marí Riquer, lugar muy cercano al inicial núcleo, orilla que devino el puerto por muchos siglos. El incipiente barrio de la Marina también fue el lugar de residencia de la inmigración interior desde la zona rural.

Una buena muestra de la consolidación de este nuevo núcleo es el hecho de que en 1410 se encuentra documentada la construcción de un templo. Más adelante, se tuvieron que construir mecanismos de defensa del barrio. Uno sería el muro que iría desde las murallas hasta la mar, s’Estacada, el portal de acceso recibió el nombre de Porta de sa Creu. El otro sería para defender la bahía y el puerto, en concreto, la torre de Mar, a levante del puerto. Aun así, la Marina podía ser objeto de ataques o incursiones, a través del puerto, como fue el caso del año 1536, cuando un ataque turco diezmó el barrio marinero. En 1578 otra incursión otomana se hizo con 120 cautivos y atacó los almacenes de la ciudad, que se encontraban allí. La construcción de las murallas renacentistas (segunda mitad del siglo XVI) llevó una etapa de tranquilidad en la ciudad, a la luz de la que el barrio de la Marina prosperó a lo largo del siglo XVII, hasta llegar a un millar de almas, aproximadamente la mitad de toda la ciudad. Esta población se vio diezmada por la epidemia de peste bubónica de 1652, con un coste de 70 muertos, de un total de 711 en la isla.

A partir del siglo XVII, la Marina se fue configurando como un polo económico y demográfico alternativo en el centro tradicional de la ciudad, Dalt Vila. Así, los habitantes de la Marina se abastecieron durante el siglo XVIII en la plaza de Vila, cercana al barrio. La importante actividad constructora en el astillero a lo largo de los siglos XVII y XVIII hizo que fuera el pulmón que ayudó al incremento demográfico y económico del barrio: duplicó la población de Dalt Vila a lo largo del setecientos. A partir de ese momento, s'Estacada se fue convirtiendo en el corsé que constriñe el crecimiento de la Marina, límite de la ciudad, dado que significaba el control del acceso a la ciudad de personas y mercancías (sometidas a figuras tributarias) y el límite entre ciudad y campo.

Se estableció desde el XVIII una diferenciación social entre los arrabales de Dalt Vila y de la Marina. Así, este segundo sería el lugar de residencia de marineros -se llega a decretar que sólo ellos podían residir en ella- y mantenida un tipo de vida más arraigado en la isla, mientras que los de Dalt Vila se veían más influenciados por las costumbres culturales y sociales que iban llegando desde el exterior. Conviene recordar que este último núcleo era el centro administrativo de la ciudad y donde vivían los representantes del poder, los funcionarios y las clases dominantes de la isla.

A finales del siglo XVIII, la Marina tenía una población de 2.070 personas y Dalt Vila, 830. La cultura popular recogería la dinámica diversa de ambos barrios con los apelativos de Mossons, para los habitantes del recinto amurallado, y de Banyaculs, para los de la Marina, apelativos que dirigirían despectivamente ambos bandos. Con la Ilustración, a partir de finales del siglo XVIII, la Marina fue objeto de ciertas obras modernizadoras, entre las que destaca la llegada de agua corriente al conjunto de la ciudad, concretamente a la plaza de sa Font, proveniente de los alrededores de San Rafael.

Desde el inicio del siglo XIX hubo una larga lucha para conseguir la ampliación de los límites del barrio de la Marina. De esta forma, se sucedieron numerosas peticiones para permitirlo (como fue el caso del 1820) que chocaban con la negativa de las autoridades por motivo de seguridad. En 1841 se consiguió la autorización para levantar un piso sobre los edificios ya existentes -limitados hasta el momento a una sola altura-. En 1857 vino la respuesta afirmativa al crecimiento del barrio por su lado oeste con la condición de trasladar el muro de s'Estacada a su final. Entre las dos empalizadas, se estableció el Poble Nou de la Marina, primer ensanche moderno y ordenado de la ciudad, con un trazado ortogonal limitado por el mar, al norte; la calle de Guillem de Montgrí, al este; la calle de Aníbal, en el sur y, al oeste, la segunda estacada, después calle del Conde de Rosselló. Éste fue el nuevo límite de la ciudad hasta que, a principios del siglo XX, se fueron urbanizando los terrenos más próximos, donde se encuentran el Teatro Pereira y la plaza del Parque.

Este crecimiento de la Marina se vio incrementado por la autorización de la construcción de edificios residenciales en el espacio libre que había entre las calles de Aníbal y de Antoni Palau y las murallas, lugar donde estaba expresamente prohibido construir hasta ese momento. El 1873 significó un nuevo impulso modernizador del barrio al inaugurarse los mercados de verduras y de pescado, el Mercado Viejo y la Pescadería. En el último espacio libre que quedaba en el interior de la Marina se acabó levantando una manzana en la plaza de la Constitución. La evolución del barrio de la Marina siempre ha sido asociada a la del puerto de Ibiza. Y éste no se había transformado mucho entre la edad media y el final del siglo XIX, si se exceptúa la constitución del muelle de la Consigna (a levante del puerto) y las operaciones de dragado de los años 1851, 1872 y 1877. a finales del siglo XIX, se llevaron a cabo diversas obras para su mejora que se finalizaron en 1912 (aunque se habían subastado en 1888), como sería el caso del establecimiento de una escollera al este del puerto, un muelle entre la Consigna y la parte del puerto en línea recta con San Telmo, un espigón en esta zona, un nuevo muelle entre este espigón y la carretera a San Juan (límite occidental del puerto), un colector para verter a las aguas portuarias las aguas sucias de la ciudad, andenes, viales y almacenes. Todas estas actuaciones siguiendo casi en su totalidad el proyecto redactado por el ingeniero Emili Pou Bonet.

La modernización del puerto de Ibiza significó un empujón en el tráfico de mercancías y pasajeros, con el consiguiente impacto positivo sobre la actividad de la Marina. En efecto, la orientación comercial de los habitantes y las empresas de la Marina se vieron apoyadas por el desarrollo de los intercambios comerciales desde el puerto de Ibiza con el exterior. En el barrio tenían la sede empresas navieras, dedicadas al comercio e, incluso, las escasas iniciativas financieras autóctonas. Cabe destacar, por su magnitud, la Salinera Española.

Asimismo, fue también el lugar de residencia de esta burguesía comercial, frente a los terratenientes y funcionarios, que seguían residiendo en Dalt Vila. La etapa dinamizadora para el barrio de la Marina durante el siglo XIX también afectó a las actividades culturales, políticas y sociales. Así, por ejemplo, los partidos políticos conservadores, liberales y republicanos abrieron las sedes en la Marina, donde se convierten centros de dinamización social y de debate. A la vez, se estableció el Casino del Comercio -aunque existente-, en la Riba, el Casino Ibicenco y el Liceo ebusitano. Otras actividades que se establecieron fueron los sindicatos, la Academia del Pueblo, las imprentas y la prensa escrita.

La población de la Marina era numerosa y, por tanto, también vio el establecimiento de centros educativos, como la escuela de las monjas de San Vicente. Gradualmente, y con el crecimiento urbano hacia el noroeste y el oeste, la Marina dejó, a lo largo del siglo XX, de ser el centro neurálgico de la ciudad, que se fue desplazando con el desarrollo de la misma.

Sin embargo, la Marina mantuvo su pulso dinámico hasta el primer boom del turismo. Debido a este empuje económico, muchas familias ibicencas fueron abandonando el barrio para ir a residir en viviendas más espaciosos y nuevas situadas en el barrio del Eixample. Algunos de los huecos dejados por estos antiguos pobladores fueron cubiertos por población estacional turística.

Respecto del primer boom turístico (años sesenta y principios de los años setenta del siglo XX), la Marina se benefició del hecho de que el puerto de Ibiza vio el fin de la construcción de una estación marítima en el Martell, en 1963, ayudando a las operaciones de embarque y desembarque de los turistas, en constante alza. El hecho de que la Estación Marítima esté dentro de la ciudad ha beneficiado a los establecimientos comerciales y turísticos de la Marina por el tránsito de los pasajeros portuarios.

A partir de los años noventa del siglo XX, a las embarcaciones regulares de pasajeros y mercancías se añadieron las embarcaciones recreativas que amarran en los espacios habilitados por la Autoridad Portuaria en el muelle de Levante y el espacio entre la estación marítima y el muelle de Ponent. Los años sesenta del siglo XX significaron el inicio del asentamiento en la Marina de numerosas empresas orientadas al comercio y al ocio de la población turística. Poco a poco, abrieron puertas establecimientos como tiendas de souvenirs, artesanía, alfarería, bares, cafeterías, restaurantes. Desde aquel momento, el núcleo de la Marina se convirtió en una de las principales zonas comerciales y lúdicas de la ciudad y de la isla de Eivissa. En cuanto a los aspectos de planificación urbanística, la Marina forma parte de la declaración de conjunto histórico-artístico, hecha en 1969, en conjunto con los barrios de Dalt Vila y de sa Penya.

Desde el primer Plan General de Ordenación Urbana (1969) hasta el año 2004, la totalidad de la Marina ha recibido la clasificación de suelo urbano consolidado y con usos residencial, comercial y turístico. Forma parte de la zona turística Ibiza, incluida en el Plan de Ordenación de la Oferta Turística de Ibiza y Formentera (1997). En 1994 se aprobó una planificación urbanística propia: el Plan Especial de Protección y Rehabilitación Interna (PEPRI) de sa Penya, la Marina y zona de ensanche de Vara de Rey, redactado por el arquitecto Raimon Torres.

Con relación a la inscripción de Ibiza en el Patrimonio Mundial por parte de la UNESCO (1999), la Marina no es uno de los bienes inscritos, pero sí es una zona limítrofe del recinto amurallado de Dalt Vila (uno de los cuatro bienes inscritos). Algunos de los edificios existentes en el barrio de la Marina han merecido algún tipo de protección patrimonial o de reconocimiento público.

Es el caso, por ejemplo, del Mercado Viejo y de la Pescadería, y de las viviendas plurifamiliares de Cas Saboner o Casa Vilàs (calles del Obispo Azara y del Obispo Cardona), el antiguo Hotel Noray (andenes), can Castelló o antigua casa Puget (calle de sa Xeringa), el Hostal la Marina (antigua fonda de cas Cox, ubicada en la calle de Barcelona y en los andenes del puerto) y el antiguo edificio de la Salinera (calle de sa Creu y los andenes). También está el monumento a los corsarios (1915, en la explanada frente a la Estación Marítima).

En cuanto a la configuración del entramado del barrio, se trata de una barriada con una red de calles abiertas al tráfico y, otras, habilitadas para los peatones. El eje viario rodado lo conforman, por una parte, las calles de sa Creu, Josep Verdera, la plaza de la Constitución y las calles de Antoni Palau y de Aníbal -nombres diversos para la mismo calle-; por otro lado, existe otro eje viario rodado consistente en los andenes del puerto. Estos dos ejes de carretera se encuentran segregados, dado que los andenes se encuentran bajo el ámbito portuario, el s XXI y aún antes segregado físicamente del barrio desde el punto de vista rodado y con normativas reguladoras diversas. Si bien en el ámbito de la Marina la institución reguladora es el Ayuntamiento de Ibiza, con respecto al puerto es la Autoridad Portuaria de Baleares y, en reiteradas ocasiones, las normativas y ordenamientos no son coincidentes.

En cuanto a las calles habilitadas para peatones, existe un núcleo en las inmediaciones de las calles de Barcelona y Mayor; otro, se encuentra entre la plaza de Marí Riquer y el fin del barrio y los andenes y la calle de sa Creu; finalmente, otro consistente en las calles del sector de Poble Nou (habilitadas desde 2001). En general, las calles de la Marina son estrechas y faltas de grandes espacios abiertos, exceptuando la fachada marítima.

Una última característica de sus calles es la excesiva ocupación de la vía pública por parte de los establecimientos abiertos estacionalmente, empleo de larga tradición, pero que conlleva una congestión de peatones, especialmente durante las noches de verano. En cuanto a los edificios del barrio, la mayoría fueron levantados anteriormente en el siglo XIX, aunque han sufrido rehabilitaciones globales y parciales; por tanto, su disposición es de espacios internos reducidos y con accesos alejados de las exigencias actuales.
Maurici Cuesta i Labèrnia [MCL] Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera



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