Arquitectura Arquitectura

Arquitectura Fenicia y Púnica en Ibiza

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Arquitectura Fenicia

Imagen: Yacimiento sa Caleta
Las islas Pitiusas y, más concretamente Ibiza, cuentan, en cuanto a la arquitectura de época fenicia, con el inigualable ejemplo del asentamiento de sa Caleta, que ofrece la oportunidad de estudiar un conjunto protourbano, tanto en relación a su arquitectura como su urbanística. Este asentamiento fue, en líneas generales, un trasplante de los modelos existentes en el lugar de procedencia de la gente que fundó sa Caleta, es decir, la costa peninsular de S o SE ibérico. La urbanística de este establecimiento radica en un sistema que se basa en la yuxtaposición de estancias sin ningún orden de orientación en relación a sí mismas, ni tampoco en cuanto a los puntos cardinales.

En una primera fase, las unidades arquitectónicas eran más simples y se encontraban más separadas unas de otras. En una segunda fase, el crecimiento del poblado haría que éstas fueran ampliadas con una, dos, tres y hasta siete estancias, así como la compartimentación de algunas de las existentes. Entre estas unidades arquitectónicas hay estrechos callejones que casi son pasillos, de planta a menudo oblicua o trapezoidal, que dan lugar, en algunos casos, a la saturación del suelo y en una urbanística de corte ciertamente arcaizante. Este modelo ha podido ser constatado bastante bien en el llamado "barrio S" y seguramente regía en la mayor parte de las áreas del establecimiento. Sin embargo, en el sector central existe un conjunto de unidades agrupadas que forman un rectángulo de proporciones considerables con una especie de patio intermedio donde se encuentra uno de los hornos y que, por supuesto, era bordeado por las calles tal vez más rectas y amplias que las mencionados antes.

Primariamente, las estructuras arquitectónicas de sa Caleta eran estancias simples, siempre de planta rectangular, con diferente grado de alargamiento. Han sido observadas, sin embargo, algunas unidades que se componían de dos habitaciones yuxtapuestas o, incluso, de tres alineadas en sentido longitudinal, a las que, en fases posteriores, se yuxtaponen otras. Estas dependencias rectangulares tienen medidas variables, pero no son raras las que tienen proporciones considerables. Una de las más grandes excavadas hasta ahora (E. III- "barrio S") tiene muros de 10 m de largo por 3'60 de ancho y un espacio interior de 29'50 m2. Otra (E. I- "barrio S") hace 7'25 x 5'40 m con un espacio interior de 27'9 m2. En el extremo contrario, algunas, que no parecen sino pequeños almacenes, no tienen más que 2'9 m2 de superficie útil. Hay, obviamente, todo tipo de medidas intermedias entre las señaladas.

Una de las unidades de mayor relieve, en el "barrio S", viene dada por una casa que se desarrolló a partir de una estancia única, hasta llegar a un total de siete dependencias interiores. Su planta externa es ligeramente rectangular, pero no demasiado alargada, con una superficie total de 95 m2. Las diferentes dependencias alcanzaron funciones de talleres, almacenes, cocina, etc., y algunas, muy probablemente, funciones mixtas. Estas estancias disponían de puertas de acceso, la anchura oscila entre los 0'90 y 1'30 m.

Muy frecuentemente se encuentran zócalos de mampostería de diferente altura, a veces con surcos al borde los montantes para encajar la hoja de madera. Estas puertas se encuentran situadas tanto en el centro de un muro cualquiera de la estancia, como en uno de sus extremos. En cuanto a las técnicas constructivas, las documentadas en sa Caleta responden a un esquema uniforme. Los suelos internos de costra caliza natural presentan una especie de suelo arcilloso apisonado. Hay, sin embargo, algunos casos interesantes donde ha sido comprobada la realización de un cuidadoso suelo de pequeños guijarros de mar recogidos en la costa vecina, tanto en el interior de algunas estancias como en los callejones externos. Los muros, de mampostería de piedra pequeña y media del lugar, a veces semidesbastada, y reforzada en el interior con tierra roja de los alrededores del lugar, ofrecen, al menos en las partes inferiores, 1'10 m de altura in situ comprobada.

Estos muros tienen un grosor que oscila entre 0'45 y 0'60 m. En la mayoría de las estancias no se ha podido detectar la presencia de paredes con las partes superiores realizadas de tapia y, entonces, todo indica que eran de piedra de arriba a abajo. El uso de la tapia sobre el zócalo sí ha podido comprobar al menos en uno de los edificios. Los techos, seguramente planos y horizontales, debían ser sostenidos por vigas de pino y / o sabina, con otros elementos de madera o vegetales, y cubiertos por una capa gruesa de arcilla. No ha podido confirmarse en sa Caleta la existencia de referidos de los muros mediante capas de cal, de arcilla o de cualquier otro tipo. Es probable que no estuvieran. Finalmente, cabe anotar que los diferentes barrios contaban con grandes hornos comunales, tal vez empleados para la cocción del pan. Éstos, de un diámetro superior a los dos metros, eran circulares en planta, con una plataforma de mampostería, un suelo de cocción y una vuelta de arcilla.

Avinguda d´Espanya, Eivissa



Les Pallisses, Cala d'Hort



Arquitectura Púnica (I)

Imagen: Sa Caleta (*)
Los datos al alcance para la descripción y el análisis de la arquitectura en época púnica no se encuentran al nivel de otros aspectos de esta gran época para Ibiza. En cuanto a la ciudad, existen algunos datos recientemente puestos de relieve, pero de interés relativo. En el recinto de la Almudaina fue descubierto (1978-1979) parte de un gran muro que debía pertenecer a un edificio de importancia considerable o, tal vez, a un tramo de fortificación. Éste, realizado con piedras calizas medianas y pequeñas, bien ajustadas, tiene, en la parte inferior, un resalte y ofrece, a pesar de su aparato irregular, las caras visibles, relativamente lisas y bien acabadas.

La construcción del muro mencionado había significado previamente el arrasamiento de un edificio anterior, tal vez una casa de la que se conservaba parte del fondo, profundamente cortado en la roca, con el fin de nivelar el suelo. Había sido parcialmente rellenado, y esto permitió la recuperación de bellos fragmentos de estucados de paredes, con pinturas ocres y rojas o pulidos blancos que demuestran que, al menos en la ciudad, existieron edificios cuidados. Hay que recordar, en este sentido, el texto de Timeo de Taormina (s IV-III aC), transmitido por el también siciliano Diodoro (s I aC), que habla de un "número considerable de casas admirablemente construidas". Por otro lado, una excavación que se llevó a cabo en un espacio no invadido por edificios modernos en la calle de Santa María, concretamente arrimado a la cara de poniente del baluarte de Santa Tecla, ha puesto al descubierto parte de un barrio posiblemente urbanizado en época helenística. Únicamente han permanecido los cortes de los fondos de las casas, así como de algunos callejones o pasillos intermedios, y en épocas posteriores se ha aprovechado mucho la piedra para otras construcciones en la ciudad alta de Ibiza (Dalt Vila). El dato es interesante porque se puede observar la existencia de casas alineadas, aproximadamente a una misma cota de nivel, sin duda haciendo fachada a una calle principal.

En planta son de reducidas dimensiones, pero también hay que tener presente que los autores antiguos mencionan edificios en las ciudades fenicio-púnicas de hasta seis pisos superpuestos en vertical. Las cisternas de los edificios de época púnica se han conservado en un número muy considerable, tanto en la ciudad como en el campo ebusitano. Se trata siempre de elementos subterráneos que normalmente fueron excavados en la roca caliza o arcillosa natural del subsuelo. Su planta es generalmente rectangular simple o forma ángulo, y en este último caso se denomina "de codo"; ambos modelos son frecuentes en Ibiza.

La parte superior de las cisternas tiende a un estrechamiento en relación a la inferior, con el fin de hacer más alcanzable la cubierta. Ésta era formada, normalmente, por losas de piedra colocadas una junto a la otra, salvo el punto donde se ubicaba el cuello para la extracción del agua. Algunas de estas cisternas ofrecen muros interiores lisos y cuidadosos, pero la mayoría presentan un acabado irregular y sinuoso. Todo dependía, quizás, de la dureza y la calidad de la roca base y / o de los esfuerzos destinados a estos detalles, sin embargo no visibles desde una perspectiva cotidiana exterior a la cavidad. Caso de ser un terreno base inclinado, era normal que el desnivel se compensase en la parte superior con la construcción de un muro de mampostería. Las caras interiores fueron siempre recubiertas con morteros de cal, arcilla y, a veces, como sucede en el mundo púnico norteafricano, también con mezcla de ceniza.

Otros datos para el conocimiento de la arquitectura púnico-ebusitana provienen del sector industrial o alfarero de la ciudad. Éste abarcaba un tramo considerable de lo que hoy son la calle Aragón, la avenida de España, la vía Púnica y la vía Romana. Bajo los actuales edificios nº 3 y 7 de la avenida de España fueron excavadas en los años 1979 y 1981 una serie de dependencias, si bien de manera demasiado parcial para poderse hacer cargo de la organización de un importante conjunto arquitectónico levantado a finales del siglo III aC y que perduró a lo largo de la mayor parte del siglo siguiente. En todo caso, hay que anotar la presencia de muros de mampostería de piedra caliza con la cara externa retocada y unida con arcilla, de espesor medio.

Existía alguna cámara con las caras de los muros recubiertas con pasta arcillosa y algún suelo de arcilla y cal con incrustaciones de elementos de piedras de diferentes colores y pequeños fragmentos de cerámica. En el mundo rural, los datos referentes a la época anterior al cambio de era son, en este sentido, aunque escasas y muy especialmente en cuanto a cuestiones como plantas, distribuciones, volumetrías, etc., de los edificios, pero hay algunas datos concretos sobre técnicas de construcción. Un factor a tener siempre en cuenta es el aprovechamiento de las materias primas al alcance inmediato del lugar donde se hacía la obra. La presencia de piedras naturales de gran tamaño en algunos lugares pudo propiciar, por ejemplo, que éstas fueran utilizadas en algunos muros, sobre todo en sus bases y partes bajas, para darles mayor solidez. Este es el caso de algunos muros del edificio A de Les Pallises de cala d'Hort, donde, intercalados en tramos de mampostería de piedra mediana o pequeña, hay ortostatos líticos de más de 1 m de longitud, insertados en sentido transversal.

También en los ángulos de los muros se acostumbraba a colocar algún bloque de mayor tamaño que las restantes. Las cimentaciones normalmente tendían a buscar un apoyo directo encima de la roca base. Los suelos, según el tipo de dependencia, podían ser simples suelos de tierra apisonada o pavimentados con cal y / o arcilla. Es probable que las caras verticales de los muros estuvieran recubiertas, si bien los datos de esta categoría aún son muy escasos. Cabe señalar algún fragmento de recubrimiento pintado de rojo relacionable con horizontes de construcción rural. Es casi seguro que la teja no fue utilizada casi nunca en la cubierta de los techos. Esto significa que éstos debían ser planos y probablemente horizontales, con vigas transversales y otros elementos de madera, impermeabilizados con arcilla.

Al referirse a la arquitectura religiosa -bien entendido que en la ciudad, por ahora, no hay ningún resto descriptible atribuido a un templo-, se puede hacer mención de dos santuarios de época púnica, ambos situados en la cima de montañas elevadas, es Culleram y es Cap des Llibrell. El primero de ellos fue habilitado aprovechando básicamente una cueva natural de formación clástica, que en el transcurso de los siglos había sido lentamente subcompartimentada por cortinas de estalagmitas y estalactitas que determinaban dos salas grandes, con comunicación interna, y otras de espacio mucho más reducido, conectadas con las anteriores. En un momento de la época tardopúnica que se podría situar en el s II aC, se hicieron complementos arquitectónicos artificiales en la parte de entrada, concretamente una sala, con el fondo parcialmente cortado en la roca para la nivelación, y a su lado, seguramente para aprovechar el agua de la cubierta, una típica cisterna rectangular con los ángulos redondeados. Esta parte, bien interesante, no ha podido ser documentada más que de una manera muy parcial porque, como la primera sala natural, se encuentra muy arrasada.

En la cima des Cap des Llibrell, en cambio, se construyó el s III aC, o antes, un recinto íntegramente artificial. La planta es difícil de definir globalmente ya que la progresión del acantilado la ha afectado en una parte indeterminable. En cualquier caso, el grueso de los muros y sus características eran normales: piedras de medidas medianas y pequeñas bien encajadas, pavimentos de cal y arcilla, etc.


Arquitectura Púnica (II)

Imagen: Hipogeo n.5 Puig des Molins (*)
En el interior del recinto había una gran cisterna alargada excavada en la roca natural. Un ejemplo, muy importante hoy en cuanto al análisis de la arquitectura ebusitana de época tardopúnica, es el islote de na Guàrdies, ante la Colonia de Sant Jordi (Mallorca), donde un grupo de industriales y de mercaderes ibicencos fundó una base factoría para materializar una parte del comercio pitiuso con las comunidades talayóticas de esta isla. El hecho de ser arquitectura ebusitana fuera de Ebusus, pero ebusitana al fin y al cabo, ha hecho que en algunos trabajos sobre esta cuestión se olvidase este yacimiento, en gran parte ya excavado y con la enorme ventaja, frente a muchos de los establecimientos rurales de Ibiza, de que no perduró más allá de los inicios del último cuarto del siglo II aC

Los elementos arquitectónicos de na Guàrdies fueron construidos mayoritariamente en la segunda mitad del siglo III aC y sufrieron modificaciones esporádicas el siglo II, salvo alguna estructura de nueva construcción. Hay elementos arquitectónicos de diversa funcionalidad que, como es lógico, adoptan soluciones también diferentes. En la parte más elevada de la isla, dos estancias parecen haber sido un lugar de vivienda. Una de ellas está prácticamente destruida, pero permanece in situ un elemento de gran interés: se trata de un umbral monolítico de arenisca con dos surcos rectangulares, probablemente para encajar los galfones de la puerta y, además, otro cuadrado, más grande, a uno de los extremos, comunicado con un canal tallado en la misma piedra, de función desconocida. Este tipo de umbral, aunque no registrado en Ibiza, parece estar bien documentado en el mundo púnico norteafricano, por ejemplo en Tamuda (Marruecos).

Arrimada a la anterior, hay otra estructura alargada y subdividida en dos cámaras comunicadas entre sí. La que queda al NE es rectangular y más grande, y la yuxtapuesta al SW es ​​casi cuadrada. Los muros de las dos son ejecutados con una doble alineación, paralela y junta, de hileras de losas de piedra del lugar, de medidas pequeñas y medianas. En algunos tramos del muro destaca una relativa regularidad en las hileras superpuestas. El suelo era de tierra apisonada, con algunas pequeñas losas de arenisca naturales. La puerta de comunicación interna, situada en el ángulo de levante del muro medianero, presenta un interesante montante monolítico, compuesto por una losa de la anchura del muro, relativamente escuadrada y colocada en sentido vertical. También es interesante la solución adoptada para el acceso general a las dos dependencias, que se encontraba en el ángulo S de la habitación pequeña, mediante un murete aferrado al muro maestro, a fin de salvar el desnivel con la cota exterior. Igualmente es interesante el descubrimiento de clavos de hierro con restos de madera, que debían pertenecer, con toda probabilidad, a las estructuras de madera que configuraban el techo. En na Guàrdies también se edificó una especie de muro, posiblemente defensivo, dada su disposición y el hecho de ser más grueso -un poco más de 1 m- que los correspondientes a otras estructuras. En este muro también se utilizaron losas de diferente tamaño y en disposición no tan regular comoen las cámaras mencionadas. En la parte interior del muro de adosan algunas dependencias.

Una de ellas ofrece el interés de tener, incrustadas en el suelo, dos losas rectangulares de piedra con un agujero en el centro de cada una, que, evidentemente, servían para encajar la base de pilotes de madera con función de columnas. Conectados con la muralla, situados con un poco de sesgo, había unos almacenes rectangulares alargadísimos, con muros de mampostería seca un poco irregular. Finalmente, más a mediodía, se encontró un complejo metalúrgico con algunas unidades de elevado interés arquitectónico. En este punto se puede observar algunos acabados de puertas, que en general, en na Guàrdies, no se encuentran en el centro de los muros, sino en los ángulos, salvo alguna excepción. En estos acabados se utilizan, en algunos casos, piedras bien escuadradas en las tres caras visibles.

En esta área se registra el uso, en algunos muros, de grandes ortostatos de piedra natural, colocados longitudinalmente en los muros. De un horno de planta ligeramente rectangular, destacan el empedrado interior, con losas planas, y la pequeña puerta, con un montante y un dintel monolíticos. La isla de s'Espalmador también es importante en cuanto a la arquitectura tardopúnica. Hay que aclarar, en primer lugar, que el extenso poblado que se encuentra justo frente a la bahía de s'Alga, cuya cronología parece centrarse entre hacia la segunda mitad del siglo II y el 50 aC -sin que, hoy por ahora, se pueda descartar un origen anterior-, ha sido interpretado en otras ocasiones como una posible base comercial o, incluso, como el puerto de la isla de Formentera, pero es mucho más verosímil que tuviera una naturaleza de asentamiento de pescadores, ya que se observan fácilmente diferentes unidades autónomas de características similares, con las que están conectadas vajilla doméstica, molinos de grano, utensilios de pesca, etc., y este hecho está lleno de repercusiones arquitectónicas.

En el yacimiento ha sido posible delimitar, en superficie, la planta de un buen número de unidades arquitectónicas. Éstas se componían, normalmente, de diversas estancias dispuestas de manera diferente, y se dan casos como el de dos cámaras rectangulares colindantes por el lado corto, y otras cuadradas o también rectangulares, separadas por un posible porche, que también pueden formar hilera o aparecer agrupadas, etc. A pesar de que hay un predominio de los muros de trayectoria recta, también es muy frecuente encontrar elementos arquitectónicos de trayectoria curvada combinados con los anteriores, de naturaleza por ahora desconocida. En cuanto a la técnica constructiva, bien que existe el tipo de zócalo de piedras o losas en proyección horizontal, ésta se combina, incluso en un mismo edificio, con zócalos de doble hilera de losas paralelas clavadas en posición vertical, técnica, esta última, muy empleada en la arquitectura prehistórica y que se reencuentra en algunos asentamientos rurales tardopúnicos de Ibiza, como el del monte de n'Alis.

Es importante también la arquitectura funeraria púnico-ebusitana. Dejando de lado otras modalidades menores -como las fosas, entre otros-, la apertura, en los sustratos calcáreos de la isla, de tumbas de cámara subterránea y pozo de acceso vertical, llamadas en el mundo científico hipogeos, definió especialmente en época clásica una actividad muy significativa. Se trata de salas con techo y muros lisos, sin ningún tipo de decoración y probablemente sin recubrimientos.

Las dimensiones varían en función del número de individuos inhumados y, tanto o más, del número de sarcófagos monolíticos de piedra arenisca que se llegaron a introducir, provocando entonces la existencia de uno o varios nichos laterales. En los muros, como mucho, llegaron a cortarse pequeñas hornacinas cuadradas o rectangulares para la colocación de objetos, terracotas, etc. Del mismo modo, los accesos a dichas cámaras subterráneas no son más que simples pozos rectangulares en planta con el lado extremo en rampa y / o escalones rudimentarios, raramente cuidadosos, dejando de lado la existencia de tipos más viejos (en torno al 500 aC) con dos líneas verticales y contrapuestas de entalladuras para la sujeción de los pies. Podría hacerse mención de otros detalles, como una puerta más estrecha y resaltada en relación al pozo en dichos primeros hipogeos, etc.

Joan Ramon Torres [JoRT]
(*) Fotos: Joan Ramón Torres.
Otras: Wikimedia Commons
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