Ses Païsses de Cala d'Hort
Ibiza, Eivissa

... yacimiento arqueológico, necrópolis ...


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Cartel informativo en Ses Païsses de Cala d'Hort

Yacimiento arqueológico Ses Païsses de Cala d'Hort (I)

(*) Pallissa: Lugar donde se guarda la paja para alimentar al ganado durante el invierno, cuando no puede salir a los campos para pastar. En castellano: pajar, henil.

El punto donde se ubica el conjunto de ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort está en la costa SW de la isla de Ibiza. Está encuadrado por dos importantes conjuntos montañosos: el macizo de Llentrisca y el puig Negre, de 365 m.

En el conjunto arqueológico, destaca la fuente de ses Alfàbies, en el fondo de la cama del torrente del mismo nombre. Esta fuente tiene un nombre significativo que seguramente debe ligarse con el descubrimiento de vasos de barro antiguos. El hecho no sorprende en absoluto porque el conjunto púnico y romano de ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort está justo encima, y ​​no cabe duda de que de su surgencia, los campesinos púnicos y romanos hicieron un buen uso.

El paisaje actual del territorio que rodea cala d'Hort alterna zonas emboscadas, principalmente las montañas, con cultivo básicamente de secano, caracterizado por la presencia de almendros, algarrobos y algunas higueras, a menudo en medio de solanas de trigo, cebada y avena. En época moderna los olivos han sido muy escasos. En este sentido es muy significativo que ninguna de ses Pallisses (Païsses) de todo el territorio que rodea cala d'Hort haya sido dotada con la instalación de una almazara para la fabricación de aceite. Entonces, las pocas aceitunas que podía recogerse eran destinadas básicamente al consumo directo. Más abundante, siempre en el marco de una relatividad, es el cultivo del viñedo y la elaboración de vino en diferentes Pallisses (Païsses) del territorio.

Hoy no hace falta más que poner de relieve el reciente abandono de la agricultura en el marco de las nuevas estructuras turísticas isleñas. El territorio que rodea cala d'Hort no es, al menos en los últimos siglos, de los más fértiles de Ibiza, por su geología arenisca y por la escasez de capas freáticas superficiales.

Con el nombre de Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort se conocen popularmente dos viejas Pallisses (Païsses) que posteriormente se convirtieron en verdaderas casas payesas (campesinas), como ha sucedido a menudo en este territorio y, en general, en todo el campo ibicenco.

La que queda más en el SE y en una cota de altitud más elevada, se llegó a llamar Pallissa de Sorà, mientras que la otra es la Pallissa de Ribes. Carles Roman Ferrer, a raíz de su intervención arqueológica en 1917, bautizó el lugar como can Sorà, nombre que, de hecho, es impropio en la medida en que can significa “casa de en”, mientras que de solo implica propiedad un elemento, como es el caso.

Cuando, a principios de la década de los años ochenta, se reanudaron los trabajos arqueológicos en el lugar, se decidió rebautizar el conjunto con el nombre genérico más común y popular: Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort. A poca distancia una de la otra, las dos Pallisses (Païsses) se encuentran en la vertiente SW del puig Tossal y quedan exactamente a 1'325 km en el ENE-WSW de cala d'Hort. Desde una posición topográfica prominente, dominan perfectamente el margen derecho del profundo torrente de ses Alfàbies.

El espacio donde se encuentran las instalaciones antiguas adquiere una pendiente progresiva, por lo que están exactamente entre los 115 y 159 m de altura. Concretamente, el edificio A está en un lugar ligeramente inclinado hacia la costa, es decir, hacia el NW, a 115-118 m; el edificio B se encuentra a 130-132 m; la necrópolis púnica, arrimada al anterior edificio, a 134-142 m, y dos de las tumbas de época bajoimperial o bizantina ocupan la cota más elevada del conjunto, a 159 m.

El conjunto rural de ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort controlaba antiguamente —o, más exactamente, en épocas púnica y altoimperial romana— de manera directa un espacio plano —la llanura de Cala d'Hort y cala Truja— que quedaba a sus pies, entre el torrente de ses Alfàbies y el de Cala Carbó, con una superficie útil aproximada de 650.000 m2. A dicha superficie habría que añadir una extensión de montaña con bosque, tal vez grande, pero difícilmente precisable.

Las investigaciones arqueológicas en ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort tienen un precedente fundamental, pero ya lejano en el tiempo, en las excavaciones que realizó Carles Roman Ferrer entre el 19 de julio y el 24 de septiembre del año 1917. El conocido y largo pleito (arqueología) que mantuvo Roman con el catedrático de numismática A. Vives y Escudero por la exclusividad de las excavaciones en la gran necrópolis urbana del Puig des Molins hicieron que el ibicenco retomara los primeros pasos de la Sociedad Arqueológica Ebusitana y orientara su trabajo de campo hacia las necrópolis rurales de la isla de Ibiza. Entre los años 1917 y 1921 llegó a trabajar en ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort, el collado de Cala d'Hort (1918), ca Úrsul, ca Jondala, can Joanet, ca Damiana (1918 y 1919), Can Vic (1920), Can Berri d'en Sargento y Can Vicent Jeroni (1921), entre otros muchos puntos donde los resultados no fueron espectaculares.

Estas excavaciones —sucesoras de las realizadas por la Sociedad Arqueológica Ebusitana en lugares como ses Torres, sa Barda, Can Frare Verd o Portmany (1906), así como de las de Josep Colomines en Can Prats y Can Frit, de Sant Antoni de Portmany, y en Can Gavino, de Formentera (1916)— afectaron sólo a las necrópolis, porque de manera paralela nunca fueron investigadas las instalaciones habitadas por los viejos campesinos ebusitanos, en el marco de una arqueología orientada, más bien, a la investigación de materiales íntegros y bellos por motivos de exposición museológica.

En ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort existía, pues, un precedente suficientemente importante en la excavación de su necrópolis púnica —cementerio que, en palabras de Carles Roman, no quedó arqueológicamente agotado con su intervención del año 1917— y, además, fue sencillo localizar las ruinas de lo que después se llamaría "edificio A", así como darse cuenta de la existencia de otro sector arqueológico justo detrás de la Pallissa de Sorà, "el edificio B" .

Bajo la dirección técnica de J. Ramon, con el patrocinio conjunto del Consell Insular d'Eivissa i Formentera y de la Dirección General de la Juventud del Govern Balear, entre los años 1982 y 1985, fueron realizadas cuatro campañas de excavación en la edificio A que significaron su investigación casi completa.

(EEiF) Joan Ramon Torres [JORTE]
Imagen superior: Cartel informativo en Ses Païsses de Cala d'Hort
Foto: Ajuntament Sant Josep

Vista del yacimiento con es Vedrà al fondo

Yacimiento arqueológico Ses Païsses de Cala d'Hort (II)

Después tuvieron lugar otras tres intervenciones sobre el mismo edificio, destinadas a completar aspectos como la retirada de algunos testigos estratigráficos dejados en los anteriores trabajos y sobre todo la limpieza final de vegetación y escombros remanentes en el edificio.

La primera, en 1990, fue el fruto de una colaboración entre la Consellería de Cultura d'Eivissa i Formentera y la Dirección General de Cultura del Gobierno Balear, mientras que la segunda y la tercera fueron promovidas íntegramente por la Consellería de Cultura d'Eivissa i Formentera, concretamente por el Servicio Técnico de Arqueología, y tuvieron lugar en los años 1993 y 1994. En agosto de 1995, otro campo internacional de trabajo —organizado conjuntamente por la Consellería de Cultura d'Eivissa i Formentera y el Instituto Balear de la Juventud— procedió a una limpieza más profunda de la necrópolis púnica ya la obtención de datos más precisos en torno al edificio B.

En cuanto a los estudios, existen ya algunos avances de evidente interés: informes preliminares de las excavaciones llevadas a cabo, balances preliminares del establecimiento a partir de su necrópolis púnica, pequeñas síntesis monográficas sobre el conjunto monumental, consideraciones de carácter general histórico-arqueológico sobre la baja antigüedad de las Pitiusas -a la que la excavación del edificio A aportó en su momento metas clave- y la publicación parcial de materiales de este establecimiento -procedentes sobre todo de la necrópolis- en el marco de estudios variados .

Las intervenciones de campo antes mencionadas han convertido a ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort en el primero —y por ahora el único— establecimiento rural de época antigua, incluidas sus necrópolis, excavado de una manera ya casi integral en el ámbito rural de las islas Pitiusas. Es también un conjunto monumental de obligada visita en el marco cultural de Ibiza y Formentera.

El conjunto arqueológico, a raíz de las investigaciones más recientes, ha sido dividido en cuatro unidades principales diferenciadas. Son estas: edificio A, edificio B, necrópolis púnica y necrópolis bajo imperial o bizantina.

El edificio A llegó a ser la unidad habitada principal de ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort, al menos en cuanto a casi toda la época altoimperial romana. Refleja además una ocupación larguísima que se corresponde con la mayor parte de la antigüedad ebusitana, salvo la época arcaica. Por este motivo sufrió numerosas remodelaciones a través del tiempo que definen, desde un punto de vista arqueológico, diferentes fases arquitectónicas y, de forma especial:

1) s V-IV a. La existencia de edificaciones en este período viene confirmada por la presencia de cerámicas de esta época, incluso un fragmento ático de figuras rojas.

2) s III-II aC. Han podido encuadrarse en esta fase, que corresponde a la época tardopúnica, diferentes estructuras arquitectónicas del edificio, como, por ejemplo, los muros donde se arrima la cisterna, los correspondientes a la bodega, etc., sin que, sin embargo, sea por ahora posible reconstruir la distribución arquitectónica del edificio en el transcurso de esta fase.

3) s I-III dC. Se trata del período más importante del edificio A. Ha podido perfilarse su planta completa en esta época. El conjunto total y final de estructuras arquitectónicas en uso durante esta fase tiene forma de un gran rectángulo, cercano al cuadrado, que mide exactamente 32'65 m (eje E-W) x 28'30 m (eje N-S) y totaliza así una superficie superior a los 900 m2. Se organizaba en torno a un patio central, grande y casi perfectamente cuadrado, al que le daban las diferentes estancias y dependencias. El patio, con un mínimo de 275 m2, ocupaba casi una tercera parte de la superficie del recinto y cabe suponer que se destinaba a sitio de estar, de trabajos diversos, etc. La entrada principal estaba en el lado sur del edificio. Se ha conservado una piedra angular (en la esquina SE de uno de los almacenes) con un agujero redondeado donde, con seguridad, se encajaba la pieza de la puerta que hacía de eje giratorio.

Es remarcable el hecho de que se trata de un sistema ampliamente utilizado en la arquitectura popular ibicenca de época moderna. Ejemplos idénticos, precisamente, se pueden ver a pocos metros del edificio A, tanto en la Pallissa de Ribes como en la de Sorà; este agujero en la piedra (o en la roca base) se llama quicio.

Una vez que se ha entrado en el edificio por la puerta mencionada, a la izquierda había una gran nave, tal vez el lugar donde se guardarían carros, animales de tiro, etc. Sin embargo, hay que decir que el intenso arrasamiento de esta estructura no permite descartar que, en realidad, estuviera compartimentada y tuviera una naturaleza diferente. Después, superado lo que quizás era un corredor, se llegaba directamente al patio central, con el que comunicaban todas, o casi todas, las dependencias del edificio. En la zona norte, alineadas con el muro maestro externo, había tres o cuatro habitaciones. Su función, en esa fase, probablemente era residencial. Encima de la cisterna, que seguramente debía estar cubierta —revisada la cuestión— con un techo plano sobre vigas de madera, podría, perfectamente, haberse instalado una gran sala de cocina o un comedor con acceso directo al agua.

Dicha estancia tenía un espacio útil interior considerable, en torno a 28 m2. En el mismo sector NW del edificio se constata la presencia de dos salas de medidas medias de función exacta desconocida, probablemente también zonas auxiliares de cocina o despensas. Existen también dos o tres pequeñas habitaciones con unos 5 m2 de espacio útil, cuya función es desconocida —¿quizás dormitorios?—.

Tampoco puede descartarse que alguna de las salas fuera destinada a "lararium" (pequeño altar sagrado de la antigua vivienda romana, 'domus', donde se realizaban las ofrendas y oraciones a los dioses o espíritus guardianes del hogar, 'lares').

Toda el ala de levante estaba ocupada por una instalación industrial para la elaboración de aceite, rectangular y de planta alargada. Ésta, de elevado interés, contaba con varias "trapetas" (arquitectura: pequeña puerta, situada en el techo o en el suelo, que comunica una habitación con otra del piso de arriba o del piso de abajo.) para la molienda preliminar de las aceitunas, colocados justo al borde de la prensa propiamente dicha. Este lugar industrial tenía comunicación directa con una gran bodega yuxtapuesta que ocupaba la parte sur de la misma ala.

(EEiF) Joan Ramon Torres [JORTE]
Imagen superior: Vista del yacimiento con es Vedrà al fondo
Foto: Ajuntament de Sant Josep

Ses Païsses de Cala d'Hort: detalle de una estructura

Yacimiento arqueológico Ses Païsses de Cala d'Hort (III)

En el área de mediodía de la casa, a la derecha de la puerta principal, según se entraba, existían dependencias de carácter diverso, algunas de ellas con plantas rectangulares muy alargadas que, sin duda, debían de ser almacenes de carácter agrícola, para ánforas, etc. En esta etapa, correspondiente al alto imperio, se construyó la gran cisterna biabsidial adosada a la parte N del muro exterior W. Independientemente de la plataforma que la rodea, tiene un espacio vacío —es decir, útil al efecto de almacenar agua— de 8 m de largo y una media de 2'30 m de ancho así como una profundidad conservada de 4'20 m. Consistía en un gran corte artificial en la roca base, con muretes de pequeña mampostería unida con mortero de cal que seguían los cortes verticales.

Los muretes estaban referidos con fuertes capas de hormigón, opus signinum, con el fin de impermeabilizar completamente la cubeta. Es casi seguro que el techo de la cisterna debía tener un forjado a base de vigas de madera en sentido transversal sobre las que se colocarían placas de madera en sentido contrario y el cierre debía culminar con cubrición de signinum, que quizá servía de suelo en la cocina.

Esta cisterna se alimentaba mediante una larga canalización a cielo abierto colocada sobre una plataforma de piedra que recorría todo el muro largo de tramontana y al menos la mitad del exterior del muro de levante del edificio. Estaba también referida en el interior con opus signinum. Este canal debía recoger el agua de los diferentes techos de la casa, que manaba por algún hueco superior, paredes abajo.

Precisamente, el tipo de canalización y la falta absoluta de cualquier tipo de tegulae o imbrices en todo el edificio apuntan con claridad a techos planos, montados también sobre vigas y placas de madera, con otros elementos impermeabilizadores y rematados igualmente con signinum en el exterior. El registro arqueológico de al menos dos de las estancias arrambadas con el muro principal N del edificio va en esa dirección.

(*) Opus signinum (cocciopesto en italiano) es un material de construcción utilizado en la antigua Roma. El mismo consiste de tejas partidas en trozos pequeños, mezcladas con cal, y luego golpeadas con un pisón.

Hay que mencionar lo que ha sido llamado porche o patio exterior. Éste queda entre la posible sala de carros y la estructura de la cisterna, al oeste del edificio. No estaba cerrado, al menos con muro continuo por la parte de poniente. Aquí se han detectado actividades como la elaboración del mortero signinum durante la época del alto imperio. Para la construcción de este recinto de vivienda y de industria rural fue básicamente utilizada la piedra arenisca y caliza del lugar, sobre todo ésta última. Las partes bajas de los muros fueron ejecutadas con grandes ortostatos de hasta 1'50 m de largo, independientemente del uso habitual de la masonería pequeña y mediana. Los suelos de la mayoría de dependencias del edificio estaban pavimentados con el mortero de cal y cerámica ya citado en distintas ocasiones. Es posible que existieran estucados pintados, pero desaparecieron antes de la fase bizantina.

4) s IV-V d. Se produce una paulatina decadencia del edificio, de modo que a finales del bajo imperio posiblemente la parte de mediodía del edificio altoimperial había dejado de utilizarse.

5) s VI-VII d. Después de una posible destrucción violenta del edificio, atribuida hipotéticamente a los vándalos, hacia la mitad del s V de la era cristiana, con abandono del lugar, se produce en la segunda mitad del s VI una reocupación y rehabilitación de las ruinas imperiales. Los hechos, por tanto, se sitúan en plena época bizantina. Es muy interesante, ahora, observar la nueva adaptación arquitectónica del edificio A, configurado entonces por un porche o patio frontal (que ocupaba parte del antiguo patio central) reaprovechando las estancias que quedan entre el muro de tramontana y el antiguo patio central, con dos estructuras destacadas. A poniente, una rectangular que era la cocina, donde fue encontrada en las excavaciones de 1982-1985 gran parte del mobiliario; en el extremo opuesto, otra, con función probable de industria y/o de almacén, que se instaló en el mismo lugar que la antigua prensa de aceite.

Como datos importantes, cabe anotar la pérdida de importancia del edificio, definida por la conversión de la gran cisterna en estercolero y la destrucción de los sistemas industriales del ala E. Por otra parte, se ha observado como algunos gruesos pavimentos de signinum de la villa imperial fueron arrancados y sus fragmentos se emplearon a veces como piedra de construcción.

Seguramente el edificio y toda la vivienda de ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort fueron abandonados a principios del s VIII de la era cristiana, quizá coincidiendo con los primeros asaltos del mundo islámico.

En cuanto al edificio B, por ahora sólo puede decirse -porque su investigación todavía está justo comenzada- que se trata de restos de una edificación presumiblemente residencial/industrial que se sitúan en la proximidad de la Pallissa de Sorà. Si se juzga con los datos suministrados por la cerámica de superficie que, claramente, se relaciona, este punto edificado estuvo activo entre los s V-IV y el I aC o el cambio de era. Su planta, su historia en detalle y otros aspectos son, por ahora, casi desconocidos.

La necrópolis de la fase púnica se encuentra a unos 140 m a levante del edificio A y casi cerca del B; actualmente son visibles unas doce tumbas, aunque los trabajos de limpieza y rehabilitación aún no se dan por concluidos. La intervención de Carlos Roman en ses Pallisses (Païsses), y más concretamente en las necrópolis, que eran para él objetivo prioritario, casi único desde su perspectiva arqueológica, había comportado el descubrimiento de numerosas tumbas. Según dice literalmente, en total 18 hipogeos, descritos como cortados todos ellos en la roca viva, en contraposición a “algunas modestísimas fosas pertenecientes a la población romana, abiertas a la tierra”. Sin embargo, es interesante su descripción general de estos hipogeos: “... están cortados en la roca viva. Tienen, por regla general, 3 m de longitud y contienen uno, dos y hasta tres sarcófagos de piedra arenisca, a excepción de los que se reproducen en la lámina IV (de la memoria), construidos de argamasa y piedra formando una especie de hormigón hoy mal conservado. Los dedos sarcófagos tienen en su interior cavidades que probablemente debían destinarse a la colocación de ánforas y vasos acabados en punta y en los extremos superior e inferior, correspondientes a los pies y cabeza del difunto, presentan declives donde debieron depositarse los líquidos producidos al descomponerse el cadáver”.

(EEiF) Joan Ramon Torres [JORTE]
Imagen superior: Ses Païsses de Cala d'Hort: detalle de una estructura
Foto: Ajuntament Sant Josep



Casa payesa extensión del Museo Etnográfico de Ibiza

Yacimiento arqueológico Ses Païsses de Cala d'Hort (IV)

Las limpiezas del área de la necrópolis antes mencionadas han puesto en evidencia un considerable grado de ambigüedad y carencia de detalle en las descripciones de Roman. Sorprende que no le llamara la atención el peculiar hipogeo infantil, por otra parte muy bien conservado, las al menos dos fosas cortadas en la roca, a pocos metros a cada lado del hipogeo 8-1917, los escalones de algunos pozos de acceso, etc. Puede decirse que los hipogeos de época púnica clásica —que a la fuerza se corresponden cronológicamente con las viejas fases de los edificios A y B, es decir los s V y IV aC— contenían típicos paramentos funerarios y otros elementos, como ornamentales de los personajes enterrados, muy característicos y típicos de su tiempo: vasos punicoebusitanos de vajilla —platos, oinochoi, jarrones, jarras, etc., a menudo decorados con pintura roja—, pero también algunas piezas de importación y, sobre todo lekythos áticos decorados, un vaso de vidrio policromo y escarabeos de jaspe verde, en total seis de estas piezas, una de ellas bastante divulgada recientemente e, incluso, utilizado su motivo —una cara barbada del dios Bes— como logotipo del Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera.

Los entierros de época tardopúnica contienen igualmente mobiliarios característicos de su momento, normalmente más escasos que los de la fase anterior: jarrones y jarras —aunque ya más raramente pintados con franjas—, cuencos y escudillas, etc. La necrópolis púnica parece haber sido abandonada poco antes del 125/100 a.

La necrópolis bajoimperial o romanobizantina es sólo conocida modernamente por dos fosas muy juntas y paralelas, con una orientación aproximada E-W, del tipo “cista”, que se encuentran en medio de una era vieja, en una cota de nivel sensiblemente superior a la ocupada por la necrópolis púnica, en un sector cercano al anterior, pero bien diferenciado. Fueron excavadas en 1983 pero carecían por completo de menaje funerario y esto imposibilitaba fijar su cronología con más aproximación, aunque, por el tipo de tumba, evidentemente, deben situarse dentro de la época bajoimperial o bizantina. Una de ellas mantenía in situ una pequeña parte de las extremidades inferiores de un cadáver.

La población que se instaló de forma estable en terrenos de las actuales Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort en la segunda mitad del s V aC se basaba en individuos, desde un punto de vista cultural y seguramente también sociopolítico, similares a los que entonces habitaban la ciudad de Ibiza. La cultura material relacionada con el lugar de hábitat y, tanto o más, sus estructuras funerarias -la componenda de los paramentos y sus peculiares objetos de ornamentación y de uso personal- no ofrecen dudas. El hecho ha sido puesto de relieve en otras ocasiones. En los s V y IV a. C. es posible que se tratara de diferentes unidades familiares ligadas por motivos económicos y también por consanguinidad.

En ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort, todavía no puede descartarse la presencia de unidades diversas en justificación de un número de tumbas de los s V y IV aC francamente elevado. Éstas se habrían instalado en los sectores —donde hay testigos materiales de esta fase— que después configurarían los llamados, convencionalmente, edificios A y B.

Los datos, y sobre todo los de carácter funerario, difícilmente apuntan hacia grandes diferenciaciones de estatus. No está clara, p ej., la existencia de tumbas de presuntos esclavos en ninguno de los cementerios rurales de época clásica al borde del tipo de tumba que antes se ha comentado. Posiblemente se debía tratar de una especie de colonado libre, aunque éstos no deben descartarse rotundamente, ya que está confirmada su existencia en la sociedad cartaginesa por algunos escritores antiguos como Apià, que explica cómo Escipión se dedicó, en el norte de África, a liberar a los prisioneros romanos que eran utilizados en trabajos agrícolas.

Luego, en la época llamada tardopúnica, el nuevo ritual funerario tampoco evidencia diferencias de clase social significativas. La aportación de los lugares habitados a la cuestión de la organización y del poblamiento en esta etapa histórica es escasa, en la medida en que no resulta siempre fácil, en las estructuras por ahora excavadas, distinguir elementos o unidades arquitectónicas claramente diferenciadas de las de fases posteriores. Éste es el caso del edificio A de ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort donde, sin embargo, se podría pensar en un cierto espíritu de agrupación. Éste parece bien establecido en el transcurso del alto imperio en el edificio A. Su arquitectura sugiere unidad estructural, de articulación bien planificada. Entonces ya no se trataba de núcleos pequeños, juntos o en proximidad, pero tal vez distintos, sino de uno grande, incluso de una especie de “centralización” del espacio; el edificio B parece quedar fuera de uso antes o poco después del comienzo del imperio romano.

¿Cuántos individuos vivían en el edificio A? ¿Quiénes eran? ¿Qué vínculos de relación mantenían? ¿Cuál era su estatus social? Ahora las tumbas de los cementerios de ses Pallisses (Païsses) son prácticamente mudas; no se tiene una idea, ni siquiera aproximada, de la cantidad de sepulturas, del número de individuos enterrados, ni de las estructuras funerarias; de hecho es necesario admitir que el cementerio altoimperial de ses Pallisses (Païsses) no ha sido localizado. El edificio A de la fase altoimperial es una gran estructura de planta superior a 900 m2, bien organizada desde un punto de vista funcional. No se puede descartar a priori que diferentes unidades familiares hubieran podido convivir en su interior compartiendo algunos equipamientos que necesariamente tuvieron que ser comunales: las instalaciones de prensado, bodega, gran cisterna, almacenes y quizás otros.
Una hipótesis distinta sería la de unos individuos propietarios y/o dirigentes in situ frente a un número indeterminado de esclavos. Esta última alternativa no es ni rechazable ni demostrable, y aún quedaría una tercera, que sería una mixta entre las dos anteriores. En cuanto a la época del bajo imperio y la bizantina, es difícil ver en el edificio A de ses Pallisses (Païsses) a más de una familia y un número de individuos seguramente inferior a diez. Esto podría haber sido un caso frecuente en las Pitiusas de aquel tiempo, según se desprende de algunas necrópolis de establecimientos rurales conocidas, como Can Prats y Can Frit, en Sant Antoni de Portmany, o Can Gavino, en Formentera.

(EEiF) Joan Ramon Torres [JORTE]
Imagen superior: Casa payesa extensión del Museo Etnográfico de Ibiza
Foto: IbizaTravel (Portal Oficial de Turismo en Ibiza)

Detalle de la Casa payesa (Museo Etnográfico de Ibiza)

Yacimiento arqueológico Ses Païsses de Cala d'Hort (V)

Entonces, los campesinos de aquel establecimiento tenían a disposición, teóricamente, todo el territorio de cala d'Hort, que limitaba por el SE con los de Can Vergeret y por el N, probablemente, hasta cala Vedella. Una inmensa superficie útil, sobre todo para la ganadería, aunque también para distintos tipos de cultivo, como el grano entre otros. ¿Eran propietarios del establecimiento y del territorio? En los s VI y VII la constatación en la periferia de la ciudad de Ibiza de villas rústicas de cierta relevancia hace sospechar la existencia de personajes económicamente más poderosos, una estratificación social y una acumulación de bienes seguramente vinculada a la propiedad de otros establecimientos rurales en el campo pitiuso. La cultura material en el asentamiento de ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort varió a lo largo de su dilatada historia, pero siempre al ritmo de las transformaciones acaecidas paulatinamente en la isla. En la época púnica las formas materiales eran similares a las que se puede observar en cualquier otro centro ebusitano. Esta perspectiva podría hacerse extensiva a la época romana y baja antigüedad. Es decir, que no se aprecian diferencias en la utilización de las formas -arquitectónicas, funerarias, cerámicas y otras- o, dicho en otras palabras, que en ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort no parecen existir rasgos diferenciadores intrínsecamente propios. Se constata también que tanto los elementos como los adornos, los personales o las cerámicas, son en todas las épocas mencionadas las mismas que se encontraban en uso contemporáneamente en toda la isla. Una parte de los instrumentos que habrían existido en el establecimiento de ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort ha sido hallada en las excavaciones antes mencionadas, otra —la práctica totalidad de los utensilios fabricados con materias como la madera y otros vegetales, tejidos, etc., muy fácilmente destructibles por el tiempo y una parte considerable de los metálicos, de hierro o bronce y, especialmente, metales nobles, por lo general reciclables por nueva fundición o forja—, no han podido ser documentados. Un grupo muy significativo de elementos —importantes además en cuanto a diferentes aspectos económicos del establecimiento— procede de los molinos para la conversión del grano en harina; en el edificio A se han documentado todas las épocas, todos ellos basados ​​en dos muelas superpuestas que se hacían girar a mano. También en el edificio A han sido localizados, en estado fragmentario varios fragmentos de orbes que pertenecen claramente a un tipo de molino de aceitunas que Catón (De agri 20-22) y otros literatos romanos, como Columela (De re rust XII, 52, 6) llaman "trapetum". Todos estos elementos estaban fuera de uso y fuera de contexto, porque ya no se empleaban como tales en el curso de los últimos siglos de vida del edificio.

Estos ingenios -que por otro lado pueden calificarse de muy abundantes en la isla de Ibiza- constaban de dos partes fundamentales: una fija y otra giratoria. La primera era un cubo monobloque de piedra —mortarium— circular visto en planta, con una cavidad cortada en la parte superior/interior de perfil conicoconvexo, y en el centro una columna o cilindro —miliarium—. La segunda era un mecanismo activo de cierta complejidad. Se componía, básicamente, de dos muelas de piedra circulares y planoconvexas -orbes- fijadas en posición vertical a un palo de madera -cupa- que era soportado por el miliarium mediante un pívot metálico -columella- y constaba, además de un mecanismo de ensamblaje que permitía ajustes de los orbes, tanto en sentido vertical como horizontal. Una vez que las aceitunas habían sido trituradas en el trapetum, con cuidado de no romper los huesos que habrían dado mal gusto al aceite, la pasta era colocada en un cesto de esparto (fiscina), que a continuación se ponía sobre él ahora y encima de él, probablemente, una plancha circular de madera (el orbis olearius de Cató). Mediante la presión que recibía de una gran jácena de madera (prelum) accionada mediante la sucula (tambor giratorio) y los vectis (palancas), salía una mezcla de aceite y agua que era conducida a la balsa (lacus). Ésta —provista de una pequeña depresión central para depósito de algunos resueltos— debía comunicar con un corte en la roca que tenía a su lado, y por dónde se extraería el agua que se separaba del aceite por el simple sistema de diferencia de densidades.

La prensa de aceite de ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort —al menos en su estadio final, porque no se descartan mecanismos anteriores y diferentes de prensado— se basaba en el citado sistema de prelum. Esta gran jácena de madera iba fijada a un contrapeso —cubo de piedra caliza de forma paralelepipédica, con dos colas de golondrina en la parte superior de los extremos cortos que debían soportar la sucula— para levantarla. A su lado, el lacus, que en ses Pallisses (Païsses) era una gran balsa rectangular pavimentada con opus signinum, recogía directamente la mezcla natural de aceite y agua. Esta última era evacuada hasta que sólo quedaba aceite.

Es seguro, a juzgar por el tipo de signinum de la balsita, que la prensa —y seguramente también los trapeta— estaba activa en la mayor parte de la época altoimperial romana pero, a la vez, es posible que sus orígenes se sitúen en plena época tardopúnica.

Por otro lado, han sido documentados otros utensilios: así, algunas piedras particularmente limadas y de naturaleza alóctona en las islas son, con seguridad, afiladores de herrajes metálicos, cuchillos y otros; un nódulo de sílex, con evidentes muestras de percusión, procedente de un relleno de la segunda mitad del s. VI d. C. de la cisterna, debe ser interpretado como un elemento para el encendido del fuego; parece segura la atribución a pesos de redes de pesca de algunos elementos redondeados y con perforación de cerámica, así como algunas asas de ánforas punicoebusitanas, significativamente recortadas a posteriori y limadas. Éstos proceden casi todos del nivel inferior de la cisterna (s V dC); de uno de los niveles finales de rellenado de la cisterna (s VII dC) procede un instrumento de hierro con hoja curvada y cortante en la cara cóncava y un refuerzo para un mango de madera en el extremo opuesto; se trataba, obviamente, de un podete o de una hoz.

También una piedra de origen volcánico que flota sobre el agua, redondeada y muy gastada por el uso, podría haber servido el s V dC para afeitar a los cerdos en las antiguas matanzas, al igual que se hace todavía actualmente. Por último, puede decirse que un elemento muy interesante radica en las esquilas metálicas para animales.

(EEiF) Joan Ramon Torres [JORTE]
Imagen superior: Detalle de la Casa payesa (Museo Etnográfico de Ibiza)
Foto: Foto: IbizaTravel (Portal Oficial de Turismo en Ibiza)

Ses Païsses de Cala d'Hort: detalle de la necrópolis

Yacimiento arqueológico Ses Païsses de Cala d'Hort (VI)

De éstas, se han encontrado cerca de una veintena en el nivel inferior de rellenado de la cisterna, correspondiente a la primera mitad del s V dC. Todas ellas -de diferentes formatos- son de hierro con un pequeño contenido de cobre o bronce, tienen lógicamente un asa y su sección horizontal, excepto en un caso de pieza redonda, es rectangular.

Un núcleo eminentemente rural como fue éste, tuvo una economía basada sobre todo en diferentes tipos de explotaciones agropecuarias. Durante los s V y IV aC el establecimiento estaba integrado en una red de otros similares y participaba en un sistema de intercambio económico externo de relativa importancia. Por un lado deberían considerarse los elementos de producción propia con capacidad de venta externa, independientemente de la parte dedicada al autoconsumo; y por otro, los elementos comprados que debían entrar en el establecimiento. Las producciones propias exportables debían de ser el vino y seguramente el aceite, transformados in situ a partir de las cosechas realizadas en los campos de cultivo ligados al propio establecimiento. También es posible que otros cultivos, como el grano, hubieran tenido una relativa capacidad de salida, al igual que frutas, como granadas, higos, almendras y otros.

Productos y objetos de fabricación exterior, importados de fuera de la isla, son patentes en toda una serie de cerámicas, botellitas para perfumes de vidrio policromado y adornos personales como los escarabeos y collares. De la época púnica clásica puede mencionarse también algunas cerámicas áticas. La época tardopúnica debió de mantener un esquema similar, con la diferencia de que los materiales de importación que entraban en la isla y en ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort procedían de centros diferentes: las cerámicas de mesa barnizadas de negro ahora ya no llegaban de el Ática, sino del golfo de León y, sobre todo en los II-I aC, de Italia; los vinos italogriegos y después italorromanos se abrían paulatinamente camino, tras el triunfo de las legiones republicanas y el agobio del mercado por los "negotiatores" latinos. Ibiza se vio igualmente afectada por este proceso; los campesinos ebusitanos, y entre ellos los afincados en cala d'Hort, evidentemente, no podían ser menos.

En la época imperial se sigue también la misma tónica, con la aceptación de materiales cerámicos y, cuantitativamente hablando, sobre todo los de mesa —especialmente las sigillatae itálicas, sud-gálicas y después las norteafricanas—, de cocina. ollas y cacerolas itálicas y norteafricanas, estas últimas en porcentajes muy altos— y los grandes contenedores, que no eran transportados sino por el producto que envasaban —vino, aceite y pescado salado de la Bética y de la Lusitania, vino de la Tarraconense, aceite y pescado salado de la Bizanna y otros menos significativos pero que complementaban este repertorio de productos importados—.

Lo mismo podría decirse en cuanto al bajo imperio; entonces, en el edificio A de ses Pallisses (Païsses) eran muy frecuentes varias piezas de vidrio, como vasos, botellas y otros, y se han encontrado, también, una maza de cerámica de mesa barnizada de rojo igualmente de la familia de las sigil colas —el African Red Slip Ware— y ánforas de aceite y pescado salado del norte de África central. Algunas piezas de mesa barnizadas procedían de la Galia, concretamente de la clase llamada Lucente.

La última época, la bizantina, parece, en este sentido, ser también una continuidad, de modo que lo que antes ha sido dicho para las importaciones —y muy especialmente en lo que se refiere a la cerámica roja de mesa ya las ánforas africanas— de la época del bajo imperio puede hacerse plenamente extensivo a la última fase de la historia antigua de ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort. Por su parte, los niveles de estercolero doméstico acumulados en la cisterna del edificio A delatan el consumo a gran escala de ovicápridos —sobre todo cabras (la capra hircus), por la presencia inequívoca de cuernos de estos animales— así como de cerdos.

Es prácticamente seguro, y esto tiene interés histórico-económico, que en el transcurso de la baja antigüedad el establecimiento debió orientar su economía hacia la ganadería, más que hacia la agricultura. La pesca está arqueológicamente demostrada, tanto en época púnica como en la bajo imperial, y debió de ser una constante. Pero lo más probable es que se tratara de una actividad económica complementaria y de autoabastecimiento.

Otra actividad económica debió de ser el aprovechamiento de la madera de los bosques vecinos para la fabricación de embarcaciones, máquinas y utensilios o, simplemente, para los hogares domésticos.

En el ámbito de la cultura espiritual, es interesante señalar que los campesinos púnicos de ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort celebraban cultos —seguramente en dependencias destinadas a tal fin— en el interior de las propias viviendas. Una serie de fragmentos de terracotas de estilo helenístico (s III-II aC), que generalmente representan divinidades femeninas —figuras fabricadas con moldes frontales y pebeteros—, hallada en el edificio A parece una evidencia de este hecho. En la época imperial romana tal vez todavía existían, como en otros lugares del mundo romano, lararía domésticos, es decir, un esquema similar al descrito antes para la época púnica.

De la época bajoimperial y, sobre todo, de la bizantina existen algunos datos interesantes. Sobre los vasos de barro encontrados en el edificio A de ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort de los s VI y VII dC (época bizantina) es frecuente el "grafidad post coctionem" de motivos claramente cristianos, sobre todo de cruces de diferentes estilos: sencillas, con triángulos invertidos en los extremos de los brazos, con motivos florales esquemáticos de palmas, etc.

Al mismo tiempo entraban en ses Pallisses (Païsses) de Cala d'Hort numerosas cerámicas fabricadas en el actual Túnez, con significativos motivos cristianos estampados.

En el establecimiento rural de Cala d'Hort se han encontrado grandes páteras con el tema de Baco joven llevando tanques de parra con hojas y uvas, luminarias con palomas y cruces monogramas, cruces sencillas y otras variantes sobre diferentes formas de vajilla de mesa.

(EEiF) Joan Ramon Torres [JORTE]
Imagen superior: Ses Païsses de Cala d'Hort: detalle de la necrópolis
Foto: IbizaTravel (Portal Oficial de Turismo en Ibiza)


Detalle del yacimiento

Detalle del yacimiento
Foto: IbizaTravel (Portal Oficial de Turismo en Ibiza)

Muro y paredes en la necrópolis

Muro y paredes en la necrópolis
Foto: Ajuntament Sant Josep

Vista lateral frente a es Vedrà y es Vedranell

Vista lateral frente a es Vedrà y es Vedranell
Foto: Foto: IbizaTravel (Portal Oficial de Turismo en Ibiza)


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