Archiduque Luis Salvador de Austria

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Archiduque Luis Salvador (I)

Luis Salvador de Austria (Florencia 1847 - Brand'ys nad Labem, Praga 1915) Archiduque de Austria, era hijo de los grandes duques de Toscana, Leopoldo II de Habsburgo-Lorena y María Antonieta de Borbón-Dos Sicilias; pasó su niñez en el florentino palacio Pitti. Por parte de padre era bisnieto del emperador germánico Leopoldo II y por parte de madre nieto de Francisco I de las Dos Sicilias (nieto, a su vez, de Carlos III de Borbón de España). Experimentó desde muy joven las azarosas consecuencias debidas a las revoluciones democráticas y nacionalistas de la mitad del siglo XIX, ya que su padre tuvo que huir de Toscana expulsado primero por la revolución de 1848, aunque recuperó el trono el año siguiente gracias a la intervención militar austriaca y, poco después, en 1860, los monarcas de Toscana y de las Dos Sicilias perdieron definitivamente sus tronos en el proceso de unificación nacional impulsado por Rissorgimento a favor de la casa italiana de los Saboya, monarcas de Cerdeña- Piamonte y reyes de Italia desde 1861 a 1945.

Los Austria-Toscana, que conservaban todos los derechos y privilegios de archiduques austriacos, volvieron a tierras del imperio. Luis Salvador estudió en Theresianeum de Viena y en la Universidad de Praga y aún muy joven fue nombrado gobernador de Bohemia. Pero una serie de trágicos sucesos afectaron a la familia: el triunfo del revolucionario Juárez comportó la sentencia a muerte y fusilamiento del emperador Maximiliano de México, hermano de Francisco José I de Austria, y sobretodo, la terrible muerte de Matilde, hija del archiduque Alberto y prometida de Luis Salvador, calcinada ante sus propios ojos al quitarle las llamas por azar en el vestido de gasa, lo que conmocionó de por vida al archiduque, que pidió permiso al emperador para salir de vacaciones. A partir de ese momento dedicó su vida a viajar, al estudio y a escribir, en un trabajo intenso y disciplinado.

Más tarde, él mismo recordó la primera estancia en las islas Baleares como de "gratas horas de recuperación". El itinerario de aquel primer viaje de 1867 en Baleares, que inició a los 19 años de edad, es Praga - Toulouse - Pau - Bayona - Biarritz - Miranda de Ebro - Zaragoza - Lleida - Barcelona - Valencia - Ibiza (agosto) - Palma - Menorca (octubre) - Barcelona, ​​de regreso. Las circunstancias recomendaban ir de incógnito y el archiduque viajó como Ludwig, conde de Neudorf; hay que recordar que otra prima del archiduque, Isabel II de España, perdería también el trono con la revolución "Gloriosa".

La intención del archiduque era escribir un libro sobre las Baleares, labor a la que dedicó veintiún años y para la que contó con numerosos colaboradores. Es su obra magna Die Balearen in Wort und Bild geschildert. La empezó por Ibiza y Formentera y, así, el primer volumen es Die alten Pityusa, publicado en Leipzig en 1869. El autor, en el prólogo firmado en 1868, presenta este trabajo como "la colección ordenada de mis notas de campo tomadas el verano y el otoño de 1867 ". Aunque volvió a Ibiza al menos en dos ocasiones, en 1885 y en 1898.

Hombre de su época, de una gran efervescencia científica, marcada por la expansión de la gran industria y la nueva concepción de un mundo en progreso indefinido, el archiduque era un personaje polifacético, activo y de una gran curiosidad científica. Había estudiado derecho y filosofía y, educado bajo el influjo del positivismo, desde muy pronto se había interesado por las ciencias naturales, conocía las lenguas clásicas y el árabe y era un consumado políglota, ya que llegó a hablar y escribir a la perfección catorce idiomas, entre los que se encontraba el alemán y el italiano, otras lenguas del imperio de los Habsburgo, como el húngaro y el checo, el francés, que era entonces la lengua científica internacional, el castellano y el catalán, idioma este último en el que escribió algunas de sus obras mallorquinas.

Archiduque Luis Salvador (II)

En el verano de 1867 había llegado a Ibiza por primera vez a bordo del vapor correo semanal Rey Don Jaime, procedente de Valencia en ruta hacia Mallorca. Según Joan Marí Cardona, pasó en Ibiza al menos tres semanas, a contar desde el 11 de agosto hasta los primeros días de septiembre, ya que, cuando pretendió embarcar, tuvo que quedar en tierra, porque no había sacado el salvoconducto de Sanidad exterior.

En su primer viaje de Ibiza a Palma conoció Francesc Manuel de los Herreros Schwager, que se convirtió en su más valioso colaborador, el cual le enviaba a Praga cajones con planos e informaciones diversas para la obra sobre Baleares; el canónigo Joan Torres Ribas hacía parte del círculo ibicenco de colaboradores y amigos de Herreros y el archiduque. Animado en el estudio de las Baleares y, sobre todo, hechizado por los paisajes marítimos de las islas y las relaciones afectivas que le ataron a algunas de sus amistades mallorquinas, el archiduque pasó largas temporadas en la isla de Mallorca, donde adquirió importantes propiedades en la sierra de Tramuntana; llegó a ser propietario de casi toda la costa entre Valldemossa y Deià.

En 1876 organizó un certamen poético en conmemoración del seis-centésimo aniversario de la fundación en Miramar del colegio de lenguas orientales Ramon Llull e impulsó la publicación de las obras lulianas, iniciada en 1806.

A su residencia mallorquina de Miramar invitó miembros de las familias reales europeas, y personajes como Santiago Rusiñol, Miguel de Unamuno y Jacint Verdaguer. Alternaba sus estancias en Mallorca con otras, más cortas, a otras posesiones, como Muggia en el Adriático (borde Trieste) o Ramlech (en la costa de Oriente Próximo), y con los frecuentes viajes por el Mediterráneo, que recorría con su yate Nixe acompañado de personajes muy diversos, entre ellos algunos mallorquines, como su secretario, Antoni Vives, y el preceptor de los hijos del último, el escritor y lulista Mateu Obrador.

El Nixe era la residencia preferida y tenía para él un fuerte significante: el mismo archiduque había escrito que "nunca he podido ver pasar un vapor por el horizonte sin sentir un deseo indescriptible de ir más lejos". Con este mismo nombre tuvo dos yates, el primero adquirido en 1872 a Fiume, peligró en aguas de Argelia en 1893; poco después adquirió el segundo, muy parecido al primero, un barco de tres palos, casi cincuenta metros de eslora y un tonelaje bruto de 297 toneladas que, al retirarse el archiduque en Praga al empezar la Gran Guerra, quedó en Mallorca, amarrado en Portopí donde se deterioró y, después de que él murió, finalmente fue convertido en chatarra.

Quizás de esta afición a la navegación nació la relación del archiduque con el notario ibicenco Narcís Puget y Sentí, al que retrató y a quien dedicó alguno de sus libros y, probablemente, le debió acompañar en alguno de sus viajes por aguas de Ibiza y Formentera. Fruto de las singladuras del archiduque son diversos estudios, que Sebastià Trias Mercante ha clasificado en tres círculos de investigación, correspondientes a las tres residencias principales: Mallorca, Trieste y Ramlech; así de las 54 obras de tema mediterráneo, 25 corresponden al círculo balear o Mediterráneo occidental (referentes a las islas Baleares, los Columbretes y Alborán, y norte de África), 12 al de Trieste o Mediterráneo central (incluye estudios sobre islas italianas y costas adriáticas) y 17 a Ramlech o Mediterráneo oriental (los que hacen referencia a islas griegas, Gaza y el golfo de las Sirtes). En total hay 69 obras reseñadas del archiduque, que clasifica de la siguiente manera: 8 obras generales, 11 libros de viajes y 50 monografías; teniendo en cuenta la temática, de 38 clasificadas como descripciones antropogeográficas de islas mediterráneas, 16 son de tema balear.

Archiduque Luis Salvador (III)

El esquema de trabajo elaborado por el archiduque, las Tabulae Ludovicianae de 1869, es un cuestionario de cien páginas distribuido en dos partes: una general (95 páginas) y una especial (5 páginas), que constituyen una guía y método científico de trabajo que muestra un cuadro caudal de conjunto de los diferentes aspectos de la geografía, los paisajes y monumentos, la población y la vida doméstica, los trajes y las costumbres, la economía, y la situación política de su tiempo, completado con numerosas y detalladas estadísticas. Él mismo tomaba numerosas notas y hacía los dibujos que luego diferentes pintores convertían en definitivos para las litografías a color y grabados que constituyen una parte esencial de la obra, verdadero "documento por la palabra y el grabado". Muchos de aquellos paisajes y monumentos, desaparecidos o muy transformados en comenzar el s XXI, son conocidos gracias al archiduque. Sus libros eran regalados a bibliotecas, amigos e intelectuales, nunca vendidos.

La obra del archiduque se incluye en el marco de los viajes de exploración de tierras ignotas o exóticas (América tropical y meridional, regiones africanas, islas del Pacífico), no afectadas por la industrialización, viajes a veces impulsados ​​desde las sociedades geográficas y etnológicas que, incluso, llegaron a publicar guías para la recopilación de datos. El Mediterráneo, particularmente las islas mediterráneas, son también objeto de curiosidad por parte de la comunidad científica europea, a los ojos de la que el archiduque descubrió Baleares y, en especial, Mallorca. Die Balearen sería galardonada con una medalla de oro en la Exposición Universal de París de 1878.

Se puede considerar el archiduque como heredero de la nueva escuela geográfica alemana iniciada por Humboldt y Ritter, muertos en 1859; coetáneos suyos fueron los geógrafos Ratzel y Vidal de la Blache, los antropólogos Bastian, Schmidt y Tylor, y el sociólogo Spencer, entre otras personalidades científicas de renombre.

Estaba en contacto con entidades científicas y fue nombrado miembro honorario de varias sociedades geográficas, entre ellas la de París, la de Londres y la de Hungría; fue presidente honorario de un congreso de geografía en París celebrado los primeros años del siglo XX. Queda, por otra parte, el mito del archiduque como personaje popular, excéntrico, de indumentaria informal, decidido protector del medio ambiente, mecenas cultural e intelectual, famoso también por las anécdotas que se cuentan y sus historias amorosas (Catalina Homar, Aina Ripoll, Antonietta Lanzerotto, Eugenia Gzermak); del afecto por Vives y sus hijos es prueba que fueron sus herederos testamentarios. Llorenç Villalonga convirtió al archiduque Luis Salvador en figura literaria, como personaje de la novela Bearn o la sala de las muñecas. Hace unos años se constituyó en Baleares la Asociación de Amigos del Archiduque, que colaboró ​​en la rotulación de los caminos seguidos por éste en sus recorridos por Ibiza, reseguidos y popularizados por Joan Marí Cardona. La ciudad de Ibiza le tiene dedicada una calle en el Puig des Molins y ses Figueretes, de cara al mar por él tan querido.

Rosa Vallès Costa (Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera)
Fotos: Arxiduc XXI, Proyecto Nixe III


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